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En primera línea frente al COVID-19: la historia de Mariela Mileva

En primera línea frente al COVID-19: la historia de Mariela Mileva

Desde el Área de Mujeres de Castilla y León y el Área de Derechos Humanos España de Amnistía Internacional, hemos tenido el privilegio de conocer de primera mano el testimonio de una enfermera de Atención Primaria que estuvo en la planta de COVID-19. Mariela Mileva nos cuenta cómo fue convivir con el virus diariamente.

Soledad, miedo y vulnerabilidad son algunos de los sentimientos que han acompañado a Mariela Mileva durante estos últimos meses,cuando acudía a su puesto de enfermera en el Hospital Clínico de Valladolid. “Ibas a trabajar con un miedo y con angustia. Cuando volvías a casa pensabas en los que tenías esperándote. Lo último que querías era traerte el virus. Al final vamos a trabajar para cuidar a otras personas, pero no para contagiarnos. Es un trabajo, no vamos a jugarnos la vida y ha pasado, hay muchos sanitarios que han fallecido por falta de medios. Ha sido muy duro”, decía la enfermera.

Ahora con la situación un poco más relajada, Mariela mira atrás y afirma que aquellos primeros días, cuando la situación del coronavirus empezó aparecer en España, ella se sentía dentro de una pequeña burbuja. Por aquel momento, Mariela trabajaba en una residencia de mayores en un pueblo de la localidad vallisoletana. Tras decretarse el estado de alarma y observar la grave crisis sanitaria en la que el país estaba sumergida, Mariela decidió dejar su puesto en la residencia y ofrecerse como enfermera voluntaria en la planta del COVID-19.

“Nadie está preparado para una situación así”, defiende Mariela. Una difícil labor que los sanitarios han conseguido rebajar temporalmente dando golpes de ciego. Muchos de estos sanitarios pusieron en riesgo su vida por cuidar de la de los demás. La falta de material fue la principal causa de contagio entre los propios trabajadores. “Hemos estado mucho tiempo trabajando sin ningún tipo de protección”, decía la enfermera.

Mariela pide que no se repita esta situación. A la sociedad le ruega que tenga responsabilidad social, mientras que a las instituciones y entidades políticas les pide protección para los sanitarios y la ciudadanía. Piensa que nuestro personal sanitario está muy cualificado, pero sin medios de protección no podrán hacerle frente a otra oleada. “Un país donde la atención primaria funciona muy bien es un país saludable. No le estamos la importancia que tiene realmente”, concluye Mariela.

Entra y firma por la campaña de Amnistía Internacional acerca de los derechos de nuestros sanitarios: https://www.es.amnesty.org/actua/acciones/coronavirus-personal-sanitario-mar20/

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