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Artículo 24: Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas. Hoy vamos a hablar del artículo 24 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una […]

Artículo 24:

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Hoy vamos a hablar del artículo 24 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Para este artículo he encontrado una canción muy apropiada, aunque un poco antigua. La hizo famosa un mecánico de chapa y pintura llamado Lee Dorsey en los años sesenta, aunque fue escrita por Allen Toussaint, y cuenta el sufrimiento de un hombre que tiene que levantarse todos los días antes de las 5 de la mañana para ir a trabajar a una mina, donde las condiciones son muy duras y muy peligrosas, de tal manera que, cuando llega el fin de semana, ya no tiene fuerzas ni para divertirse.

La canción es muy sencillita, tiene una estructura en apariencia muy sencilla; sin embargo, si os fijáis bien, lo que debería ser el estribillo se convierte como en el cuerpo de la canción, porque se repite continuamente a lo largo de la canción: dos veces el estribillo, una vez lo que sería el cuerpo, una estrofita, dos veces el estribillo, otra vez la estrofita y así sucesivamente. Refleja la monotonía del trabajo continuo del trabajador explotado. Esa misma monotonía y, lo que hemos dicho antes, ese cansancio y ese agotamiento que sufre, también se ve reflejado en una palabra que se repite continuamente en el estribillo: “down, down, down, down”, abajo, abajo, abajo. Ese estribillo no solo refleja la bajada del trabajador a la mina, sino también la bajada de su estado de ánimo, hasta que llega un momento en que está tan agotado que ni siquiera se quiere divertir. “Working in the coal mine”, trabajando en la mina de carbón.

Aunque parezca mentira, en un país como el nuestro que ha buscado el “estado del bienestar”, hoy día en España existen muchos trabajadores explotados. El ejemplo más conocido es el de los falsos autónomos, que trabajan a destajo para un sueldo miserable, y que tienen que poner en muchas ocasiones sus propias herramientas y sus propios vehículos de trabajo. Esta imagen de los falsos autónomos, esos que van en bicicleta repartiendo comida, me ha llevado a pensar en una película del neorrealismo italiano, que fue muy famosa y es muy impactante: Ladrón de bicicletas. Os recomiendo su visionado. Muy interesante.

Fijaos, os estoy contando esto en tiempos del confinamiento por el coronavirus. Muchas personas tienen miedo de que los políticos de todo el mundo aprovechen esta situación para restarnos derechos a los trabajadores. Debemos estar alerta para intentar evitarlo. Sin embargo, hay otros, antes del confinamiento, que eran muy optimistas y pensaban que algún día los robots, que significa “esclavos” etimológicamente, iban a sustituir a los trabajadores. Pero los privilegiados, los que están arriba, no lo van a permitir porque, si los trabajadores tuviéramos mucho tiempo libre, podríamos utilizarlo para pensar… y, para ellos, eso es lo más peligroso que podemos hacer.

Muchas gracias por escuchar y espero que os guste esta canción.

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