Castilla y León
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Moria, el lugar donde los sueños se hicieron cenizas

Moria, el lugar donde los sueños se hicieron cenizas

El pasado 8 de septiembre, por la noche, las esperanzas de miles de personas se volvieron a truncar en el campo de refugiados de Moria. Cerca 13.000 inmigrantes, residentes en la isla griega de Lesbos, vieron como lo poco que les quedaba se hacía cenizas. Otra vez el contador se puso a cero. Vuelta a empezar. Pero esta vez, las circunstancias eran diferentes. Sin techo en el que cobijarse, con una pandemia de por medio y sin apenas medios, estas personas refugiadas se han visto obligados a vivir en la calle.

Una situación límite que ha dejado a miles de familias sin nada.

“Ahora mismo hay una emergencia humanitaria en Lesbos. De la noche a la mañana, casi 13.000 personas en el campamento de refugiados de Moria han perdido el escaso cobijo y saneamiento que tenían. La gente que vive allí ya ha soportado la pérdida de su vida, su hogar y sus pertenencias al huir a Europa. Ahora, este incendio probablemente ha destruido lo que les quedaba, incluidos documentos esenciales, objetos personales y medicamentos”, declara Adriana Tidona, investigadora de Amnistía Internacional sobre Migración.

Sin apenas agua, ni luz, ni atención médica y con tan sólo con una comida al día, pasan los días estas personas refugiadas esperando una salida de este infierno.

Un tercio de la población que reside en Moria son menores de edad. Algunos de ellos están solos; otros, sin embargo, no conocen otra vida fuera del campo. La falta de atención médica hace que enfermen con mayor facilidad. Además, la carencia de educación provoca que no puedan desarrollarse adecuadamente.  

El incendio ha convertido la vida de estas personas en una pesadilla. Las mujeres se sienten más vulnerables ante esta situación. Tienen miedo a poder ser violadas o agredidas. Mientras tanto, las embarazadas que viven en el campo se quejan de la falta de medidas higiénicas y atención médica con la que afrontan la gestación.

Personas refugiadas y migrantes tras el incendio en el campo de Moria © REUTERS/Alkis Konstantinidis

Además, la falta de medidas higiénicas y de distanciamiento social ha hecho que sea prácticamente imposible llevar a cabo las medidas frente al COVID-19. A consecuencia de ello, algunos de los refugiados han dado positivo en coronavirus. Lo que ha creado una gran alarma dentro del campo.

Un día a día lleno de incertidumbre y desolación, en el que estos refugiados se aferran a la esperanza como su mejor aliado. Tan sólo quieren recuperar la tranquilidad y darle un futuro mejor a su familia. Tienen claro que no quieren volver a su lugar de origen, la vida que les espera allí es aún mucho peor.

Desde hace unos días, el Gobierno griego y ONGS como ACNUR trabajan para habilitar un nuevo campo de refugiados en Kara Tepe. Para ello, han escogido un antiguo campo de tiro situado en la localidad de Lesbos. Pero, los refugiados reclaman una respuesta por parte de Europa. Piden una salida de la isla, no un campo nuevo, donde las condiciones de vida son inhumanas.

El proceso de solicitud de asilo en Europa puede tardar hasta dos años. Mientras tanto, estas personas esperan en los campos de refugiados, donde no se respetan los derechos humanos. Si la respuesta a esta solicitud es negativa, estas personas son devueltas a su país de origen.

“Las imprudentes políticas de la UE han provocado una peligrosa masificación y unas condiciones de vida miserables, ya que el campamento albergaba al cuádruple de personas de la cifra para la que fue concebido. Las autoridades griegas, la Unión Europea y sus Estados miembros deben actuar de inmediato para garantizar la seguridad de todas las personas afectadas. Ahora es más urgente que nunca redoblar los esfuerzos de reubicación y trasladar a la gente a alojamientos más seguros. Mientras se finaliza el Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, este incendio es una oportuna acusación de la actual política sobre campos y contención.”, concluía Adriana Tidona, investigadora de Amnistía Internacional sobre Migración.

Desde Amnistía Internacional, pedimos a las autoridades griegas una ayuda humanitaria urgente para las personas residentes del campamento de Moria, incluido un refugio de emergencia y asistencia médica. Mientras tanto, la Unión Europea no puede mirar hacia otro lado. Sus estados miembros deben aumentar el número reubicaciones desde Grecia y poner fin a la política de contención en las islas.

Ayúdanos a conseguirlo. Firma nuestra campaña.

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