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Endika Zulueta y libertad de expresión

Libertad de expresión. Entrevista a Endika Zulueta

Endika Zulueta es abogado penalista y una persona comprometida con causas como el antimilitarismo, el ecologismo, el feminismo o el movimiento vecinal. A lo largo de su carrera profesional ha intervenido en varios casos muy controvertidos entre la opinión pública.

Gracias al trabajo del área de derechos humanos en España y al grupo local de Amnistía Internacional en Palencia, hemos tenido la oportunidad de conversar sobre libertad de expresión con el abogado Endika Zulueta en el que ha sido nuestro primer evento en directo desde nuestra cuenta de Instagram.

Endika Zulueta es abogado penalista y una persona comprometida con causas como el antimilitarismo, el ecologismo, el feminismo o el movimiento vecinal. A lo largo de su carrera profesional ha intervenido en varios casos muy controvertidos entre la opinión pública, como lo fue la defensa del actor Willy Toledo, el cual se convirtió en uno de los juicios por la libertad de expresión más mediáticos de nuestro país

El actor Willy Toledo fue denunciado por la asociación ultracatólica Abogados Cristianos por obstrucción a la justicia y contra los sentimientos religiosos. La razón fueron unas publicaciones en su perfil de Facebook con motivo del 12 de octubre de 2015 y sobre el juicio a las organizadoras de la conocida como Procesión del Coño insumiso de Sevilla.

Finalmente, el pasado febrero, Willy Toledo fue absuelto de todos los cargos por el juzgado de lo penal que lo juzgó, sentencia que ha sido recientemente confirmada por la Audiencia de Madrid, pues se entendió que las declaraciones podrían considerarse faltas de gusto o de mala educación pero no suponían un delito contra los sentimientos religiosos. Como el propio actor mismo reconoció: “he cometido un acto de blasfemia, pero en ningún caso he cometido un delito”.

Libertad de expresión. Entrevista al abogado Endika Zulueta. Parte 1

En la entrevista, Endika Zulueta manifestó su evidente alegría por esta absolución, pero considera «muy triste que se llegue a enjuiciar una causa por la libertad de expresión». En su intervención explicó que «no deberían existir los delitos de ofensa a los sentimientos», sean religiosos o de cualquier otra índole, «el Código Penal está para proteger la libertad ideológica y, la religiosa, es una libertad más», matizó.

Según Zulueta, «lo único que debería ser penado es el impedimento del ejercicio de la libertad (sea cual sea, religiosa o no), pero nunca el sentimiento». Y, explicaba, que una opinión en contra de cualquier religión (o en contra de cualquier ideología) no es punible, mientras que sí lo sería tratar de impedir el ejercicio de esa libertad.

«¿Por qué existen los delitos religiosos en un Estado declarado aconfesional?», se preguntaba tras explicar que, en nuestro país, esto se debe a una herencia del franquismo. «En un Estado que se sienta democrático el pensamiento no delinque y el poder religioso no puede entrar a juzgar. Nuestro sistema constitucional avala la libertad ideológica y la libertad de expresión», puntualizaba.

Por estos motivos, Endika Zulueta cree necesaria una reforma del Código Penal que derogue la ofensa a los sentimientos religiosos y las injurias a la Corona, «algo que debe hacerse desde el Parlamento y no se hace», apostilló. En este sentido, para este abogado penalista, esto supone «una hiperprotección a la Corona (al rey) que destruye el principio de igualdad reconocido en la Constitución».

Para Zulueta, «la vivienda, la educación, la sanidad y el empleo deberían ser los bienes jurídicos ha proteger por el Código Penal» y «no la bandera, la Corona o la religión, pues se tratan de manifestaciones ideológicas». A lo que explicó que hay opiniones que pueden ofender y/o ser reprobables, pero no por ello son delictivas; y recordó que «el derecho al honor, el derecho a la imagen y a la intimidad se juzgan por lo civil, pero no por lo penal. El Código Penal es la última solución, la privación de libertad ha de ser la última solución», recalcaba.

Libertad de expresión. Entrevista al abogado Endika Zulueta. Parte 2

Que la justicia ha de condenar hechos, pero no ideologías ni personas, fue una de las ideas más repetidas por Endika Zulueta a lo largo de conversación. «En un Estado que se sienta democrático se debe perseguir, juzgar y condenar hechos. En un Código Penal autoritario se condena personas. El sistema nazi juzgaba judíos por ser judíos, no porque esas personas hubieran hecho algo. El franquismo juzgaba a los homosexuales por su condición sexual, no por haber hecho algo».

A Zulueta no le cabe la menor deuda de que en el caso de Willy Toledo se juzgó a la persona. «Cuando el juez pide que se investigue si hay más delitos en la trayectoria de una persona, se juzga a la persona, no a un hecho cometido. Y eso es lo que le ocurrió a Willy Toledo», explica.

Según cuenta el abogado, tras la denuncia, el juez mandó investigar el contenido de las redes sociales del actor en busca de algún hecho delictivo anterior. «Es como si alguien roba una barra de pan y, cuando le detienen, y el juez pide investigar la vida de esa persona para ver si a lo largo de los años ha cometido un delito». Por lo que considera que no existe otra causa que la ideológica. «Si tenemos una Policía que ve delitos únicamente en la ideología, es muy triste», constata. Ante casos como este, Zulueta considera que «lo peor que nos está pasando es la autocensura generada por el miedo. Y el miedo no nos puede paralizar, tenemos que transformarlo por prudencia».

Que «el único límite de la libertad de expresión son los derechos fundamentales» fue otra de las ideas más repetidas en la entrevista, y explicaba: «no puede ser delito todo aquello que nos ofenda. Desde una perspectiva progresista se ha de defender que existan pensamientos totalmente opuestos al mío, incluso aquellos que quieran acabar con el mío. Se está o no se está con la libertad de expresión».

Para terminar, Endika Zulueta quiso dejar un mensaje optimista, tanto por un lado personal como profesional. Según sus palabras «la lucha está en la conciencia social, no en los tribunales. La revolución interior es necesaria para tratar de cambiar las cosas, pero primero hay que empezar por uno mismo». Como abogado, considerara su trabajo una herramienta y cree que «cada vez somos más abogadas y abogados que vemos la sociedad de manera distinta».

«La conciencia social ha avanzado mucho en los últimos años. Que cuando se produce un desalojo ahora se vea como un problema de acceso a la vivienda es un gran avance. Claro que queda mucho por hacer, pero también se está haciendo mucho. Y esto hay que reconocerlo esto«. De ahí que agradeciera a Amnistía Internacional «no ya su invitación a esta entrevista, si no, su existencia. Así como el trabajo y dedicación de sus activistas«.

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