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“No me han gustado nunca los aplausos fáciles sino la gente responsable”, Moncef Balhassen, médico internista del Hospital Clínico de Salamanca

Casi cincuenta días seguidos sin descansar son los que hizo Moncef Balhassen, médico internista en la unidad COVID-19 en el Hospital Clínico de Salamanca y subdirector e investigador del Centro de Enfermedades Tropicales de la Universidad de Salamanca, en la primera ola del Covid-19. Una situación dura que el sanitario cataloga casi como “medicina de guerra”.

Durante estos meses, Moncef y sus compañeros y compañeras han tenido que aprender a manejar, entre otras cosas, la ansiedad y el cansancio. Para el sanitario, cada ola ha sido algo totalmente diferente. “La primera ola fue un auténtico tsunami, intuíamos lo que podía ser, pero no lo que llegó; en ciertos momentos, era como hacer medicina de guerra. Llegamos a ver 70 ingresos diarios, una situación para la que el hospital no estaba preparado. La segunda ola, sin embargo, fue mucho más mantenida y suave. Mientras que, la tercera ola está siendo una cosa intermedia, aunque ahora con mucha más experiencia de por medio”, declara Moncef.

Actualmente, siente una gran decepción respecto a la actitud de la sociedad. “No les gusta que les manden, pero cuando lo hacen, actúan como niños pequeños; porque si 500 muertos diarios no conciencian a nadie, no sé qué va a hacerlo. Seguramente teníamos que haber sacado imágenes reales de las cifras para que la gente viera la verdadera realidad”, revindica el internista.

Sin días de descanso y el doble de pacientes, Moncef se suma al cansancio, ansiedad y frustración de los miles de sanitarios que luchan diariamente contra el COVID-19 en nuestro país.

EL COVID DESDE PRIMERA LÍNEA

¿Cómo fueron los primeros días de la pandemia? ¿cómo lo vivisteis tú y tus compañeros y compañeras sanitarias?

Fue un infierno. Tuvimos que dar atención a un montón de pacientes y cambiar la forma de trabajar. Realmente, no estábamos preparados psicológicamente para ello. Nos faltaban conocimientos acerca de esta enfermedad, sabíamos muy poco y muchas cosas eran contradictorias.

Además, el hospital al transformase por la situación generada por el COVID-19 hizo que se incorporara mucha gente que era su primer contrato laboral. Imagínate, empezar nuevo a trabajar en medio de una pandemia, eso generó mucho estrés y ansiedad.

Psicológicamente, ¿cómo habéis afrontado los sanitarios esta crisis sanitaria?

Ha habido de todo. Si que se ha instaurado un programa de apoyo psicológico al personal sanitario, pacientes y familiares. Pero, cada uno lo ha llevado como ha podido. Ha habido mucha gente que se ha dado de baja por estrés, por ansiedad, etc. Otros, sin embargo, hemos ido tirado en peor o mejor medida. Aunque, el porcentaje de compañeros con ansiedad, depresión o demás secuelas psicológicas es altísimo.

¿Qué recuerdo, tanto bueno como malo, destacarías de esta situación?

Como recuerdo bueno, me llevo a los compañeros y la solidaridad, el sacrificio y el afán de superación que hemos demostrado tener a lo largo de pandemia. Sin embargo, como recuerdo malo, el dolor de ver gente morirse que no le tocaba.

¿Algún acto o historia que te haya emocionado especialmente?

Hay muchas historias que hemos vivido a lo largo de estos meses.  En la primera ola estuvimos casi 50 días sin desconectar del trabajo.  Recuerdo de los primeros días, en un turno, ver a un grupo de enfermeras que acababan de empezar y estaban llorando y con ataques de ansiedad por la situación que estábamos viviendo.

Otro recuerdo que guardo es ver a familiares ingresados juntos en la misma habitación. Considero que fue un error, porque hemos ingresado a muchas parejas y familiares y ver a un ser querido morirse al lado es algo durísimo. Yo sinceramente es algo que no recomiendo.

También a lo largo de estos meses, me he dado cuenta que hay mucho sentimiento de culpabilidad de los familiares de haber trasmitido la enfermedad.

Y nosotros como sanitarios hemos padecido la falta de comunicación directa con los familiares. Esto es algo es muy duro, tanto para ellos como para nosotros. Al no poder recibir visitas los pacientes, se tiene que fiar de ti y de lo que tu les cuentes.

¿Qué aprendizaje has sacado de todo esto? 

Que la vida es única y que hay que vivirla a tope porque nunca sabes cuándo pueden cambiar las cosas. Además, también, me llevo el mensaje de que el mundo es cíclico y las pandemias están ahí y pueden volver aparecer en cualquier momento. Pero, el esfuerzo que está haciendo la medicina ante esta situación es brutal.

CONSECUENCIAS DEL COVID EN LA GESTIÓN SANITARIA GENERAL

¿Cómo crees que ha afectado la austeridad al Sistema público de salud para hacer frente a la crisis COVID?

Yo creo que nos hemos dado cuenta de que no era tan bueno ni tan sólido. De todas formas, la gestión del sistema público es muy complicada, porque con 17 comunidades autónomas, que tienen políticas muy diferentes, no hay un acuerdo genérico. Además, durante muchos años se ha malgastado dinero en infraestructuras que no hacían falta y luego, se ha demostrados que lo fundamental, como puede ser la sanidad, hay déficit. Por ejemplo, hay plantillas de sanidad que están tan secas que cuando falta una o dos personas de personal, se nota. Pero claro, invertir en salud no vende tanto como construir una carretera o un aeropuerto que no tiene ningún sentido.

¿Se han dejado de atender otras patologías, incluidas graves, con el consiguiente aumento de las listas de espera?

A esto es a lo que se le denomina tercera ola. La primera ola fue el propio covid, la segunda ola es el covid tardío y las complicaciones de este; y la tercera ola son las complicaciones en otras patologías que se han dejado sin atender. Esto quiere decir que no es que haya aumentado la lista de espera, sino que ha aumentado la mortalidad de la gente que estaba esperando esa lista de espera, debido a que los pacientes se les ha tenido que atender más tarde y las complicaciones son ya más avanzadas.  Por desgracia, esta situación la vamos a pagar durante años.

¿Crees que después del reconocimiento por parte del Gobierno y de la población en general del trabajo de los sanitarios, cambiarán a mejor vuestras condiciones laborales? ¿Consideras que se os valorará más, que la sanidad pública va a salir reforzada, o estamos viviendo un espejismo?

No lo sé. No me han gustado nunca los aplausos fáciles sino la gente responsable. Yo lo que quiero es la que le gente se ponga la mascarilla y no se la quite en los bares, no recibir aplausos. Las mascarillas salvan vidas, los aplausos no.

Respecto a la mejora en las condiciones laborales, ahora mismo considero que si que hay más empleo por la situación que nos está tocando vivir; pero durante muchos años, en esta comunidad no se han dado condiciones laborales favorables a los sanitarios y no creo que, en un futuro, aumenten los contratos.

Moncef con uno de los EPIS durante su turno como internista en la unidad COVID-19

EPI, TEST Y VACUNA

En la primera ola, ¿se os proporcionaron EPI suficiente? ¿se reutilizaban materiales?

Personalmente considero que no hubo tanto déficit de como parece. Yo por lo menos no lo viví, aunque cada planta es una historia.  Pero lo cierto es que hubo momentos en los que se rozó el desabastecimiento. Algo que se echó en falta y es muy importante, fue la calidad de los materiales. Muchas veces no se sabía ni que criterio de certificación tenían.

Actualmente, ¿el número de EPI y de recursos son suficientes?

Sí, ahora sí. Hay recursos de sobra.

¿Cree que la falta de material ha contribuido eso al contagio de personal sanitario?

Hay múltiples factores de porque se infectó el personal sanitario, algunos de ellos seguramente fuera por la mala calidad de algunos materiales, la falta de recursos o el desconocimiento, ect.

¿Qué tal va la campaña de vacunación en Castilla y León? ¿Has sido ya vacunado?

Sí, he recibido la primera dosis. La vacunación en nuestra comunidad está siendo asimétrica. Hay hospitales de Castilla y León que llevan vacunados mucho más tiempo que Salamanca, por ejemplo. En mi opinión, considero que se podían haber hecho las cosas mejor.

Moncef recibiendo la primera dosis de la vacuna.


EL PAPEL DE LA ATENCIÓN PRIMARIA

¿Cuál ha sido el papel de la atención primaria en esta crisis sanitaria y cuál debe ser el papel de cara al futuro?

También han sido primera línea en esta situación.  La atención primara es fundamental en cualquier lugar tanto en pueblo, ciudad o comunidad. Por lo tanto, necesita potenciarse, desarrollarse y meter más recursos.

TOMA DE CONCIENCIA

¿Qué pedirías a las autoridades, tanto autonómicas como centrales?

Una de las cosas que le pediría sería coherencia. Creo que los políticos son representación del pueblo que gobiernan, por lo tanto, deben de dar ejemplo y ser precavidos. No hablar de una cuarta ola, sino intervenir desde ya. La sociedad debe de plantearse que es un insulto que se dé la posibilidad de haber una cuarta ola porque nos vamos a ir en unas semanas de vacaciones.

Y a la sociedad, ¿qué mensaje le dirías para concienciarlos?

Hay que ser responsable, la vida humana es muy importante. Tan sólo se nos pide que nos pongamos la mascarilla y mantener la distancia, no es tan complicado. Esto es algo que le puede pasar a cualquiera. Nos hemos encontrado con cientos de historias de actos irresponsables que han acabado mal.

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