Castilla y León
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Lucía Herrero

“El virus nos ha enseñado a sacar fuerzas hasta cuando pensábamos que no podíamos más”, Lucía Herrero, rastreadora de Atención Primaria en Salamanca

Casi doscientos pacientes por día fue la cifra que Lucía Herrero, rastreadora del Centro de Salud de Pizarrales de Salamanca, le tocó atender diariamente durante la segunda ola. Una situación que la enfermera y rastreadora relata como de auténtico caos. La tercera ola y el incremento de casos, hizo que la situación empeorara y se hiciera más uso de los rastreadores. “Ha sido horrible. De hacer 10 horas de rastreo y parar tan sólo veinte minutos escasos para ir al baño”, comenta Lucía.

Cuando empezó la pandemia, Lucía se encontraba en un centro de salud de la localidad charra. Allí comenzó a ver como llegaban los primeros casos de COVID-19. Cuando se instauró el Estado de Alarma, lo que más temía la enfermera eran las salidas a domicilio. “No se sabía nada del virus y atendías prácticamente con lo que había”, revindica la sanitaria.

Durante seis meses, Lucía estuvo en Extremadura, en los cuales dos de ellos estuvo como enfermera en una residencia por falta de personal y el resto en un centro de salud.  Cuando acabó el contrato, regresó a Salamanca y comenzó a trabajar como rastreadora.  “Yo había estado de enfermera y no sabía rastrear. Me enseñaron y a los 15 días, llegó un boom enorme”. No se le olvida la cantidad de casos diarios que les tocó atender durante esa segunda ola, que sería el principio de lo que estaba por acontecer en la tercera.

Con la reciente llegada de la vacunación, Lucía ve una notable mejora. “Yo creo que, si hay una cuarta ola gracias a la vacuna, será mucho más leve que las anteriores”. Aunque, desde aquí, la sanitaria pide prudencia y responsabilidad por parte de la sociedad, evitando las aglomeraciones y haciendo uso de la mascarilla en todo momento. “Yo veo ahora a la gente que se reúne a hacer botellones o a los que se ponen a fumar uno al lado del otro y me recuerda a cuando estaba doce horas con un EPI y con tres mascarillas, casi sin poder respirar. Me da mucha rabia que la gente no se conciencie porque al final, es una gran carga mental la que vives y son cosas que se pueden perfectamente evitar”, revindica la sanitaria.

Con una gran carga de trabajo y el doble de pacientes, Lucía se suma al cansancio, ansiedad y frustración de los miles de sanitarios que luchan diariamente contra el COVID-19 en nuestro país.

EL COVID EN PRIMERA LÍNEA

¿Cómo fueron los primeros días de la pandemia y cómo lo vivisteis tú y tus compañeros y compañeras sanitarias?

Fue una mezcla entre miedo y angustia por la falta de recursos. Veíamos que era un virus totalmente desconocido que empezaba a infectar todo China y que poco a poco, iba acercándose a nuestro país, sin que algunos lo aceptaran del todo. Esta situación provocó en varios compañeros ansiedad y cansancio mental, tanto por la incertidumbre de la situación como por el miedo de llevarlo a sus casas sin saberlo y que afectara a sus familias.

¿Algún acto o historia que te haya emocionado especialmente?

Ver a pacientes con patologías de base severas poder salir de la enfermedad, tras vivir todo lo mal que lo han pasado, sobre todo cuando la edad pasa por encima de 80 años. Es una satisfacción personal saber que una persona se cure, no solo gracias a ti, sino por el trabajo hecho de todo un equipo.

¿Qué aprendizaje has sacado de todo esto?

Hasta ahora no éramos conscientes de la capacidad que tiene un virus de cambiar nuestras vidas. Hemos tenido que aprender a expresar emociones con la cara y el cuerpo completamente cubierto con un EPI. Ha sido complicado dejar atrás los abrazos y el contacto físico que diariamente sin querer tenías con los compañeros y pacientes. Pero también, ha sido gratificante poder poner en práctica todo tu conocimiento, experiencia y valores como profesional, ayudando y cuidando a los pacientes.

Antes, muchas veces, el poder dar un abrazo era una forma de darnos apoyo. Ahora hemos tenido que aprender a gestionar las emociones de una manera diferente. La carga mental te hace procesar la información y transformarla en conocimiento y generar una motivación personal. La cruda realidad es que el virus nos ha enseñado a sacar fuerzas hasta cuando pensábamos que ya no podíamos más.

La sociedad y las circunstancias han reflejado lo importante que es tener un buen personal sanitario y que, pese a que no nos hemos podido ver las caras, nos hemos ayudado los unos a los otros de una manera distinta, pero con el mismo sentimiento.

LAS CONSECUENCIAS DEL COVID EN LA GESTIÓN SANITARIA

¿Cómo crees que ha afectado la austeridad al Sistema público de salud para hacer frente a la crisis COVID?

Ha sido una oportunidad para darse cuenta de que el sistema sanitario no estaba preparado para tal emergencia mundial; siempre puede entrar el factor político, pero los recortes en la sanidad no valen. Lo primero es proteger al personal sanitario con los equipos correspondientes, lo cual no se llevó a cabo al principio de la pandemia. En algunas plantas, se llegó a trabajar hasta con bolsas de basura para combatir el virus; por no decir que hubo personal sanitario que se fabricó sus propias mascarillas, ya que nadie suministraba nada; y si llegaba material, ante el miedo de lo que pudiera venir después, repentinamente desaparecía.

¿Crees que después del reconocimiento por parte del Gobierno y de la población en general del trabajo de los sanitarios, cambiarán a mejor vuestras condiciones laborales? ¿Consideras que se os valorará más, que la sanidad pública va a salir reforzada o estamos viviendo un espejismo?

En un primer momento, a España se le ha considerado un país capacitado y preparado sanitariamente para hacer frente al coronavirus. Pero, las condiciones que hemos sufrido los sanitaros no han sido las adecuadas. Hemos tenido que doblar turnos por falta de personal, no disponer de material necesario, etc.

Algo positivo a destacar es que los nuevos profesionales que han acabado la carrera recientemente han podido acceder a un contrato laboral, porque en condiciones normales lo hubieran tenido más difícil.

Por ahora, la valoración siempre será positiva porque la situación es mala y nosotros, los sanitarios, somos los que la podemos remontar; aunque seguiremos siendo un trabajador más del sector público.

Muchos profesionales han manifestado que el COVID ha hecho que la ciudadanía haga un uso más correcto y eficiente del sistema sanitario, por ejemplo, yendo a Urgencias de los hospitales sólo para cuestiones verdaderamente graves y urgentes. ¿Compartes esta impresión? ¿Consideras que esto se mantendrá y que los ciudadanos continuaremos haciendo ese uso más racional?

Creo que se ha generado un miedo en la población temporalmente por esta situación. Hablando con pacientes, muchos te dicen que llevan días estando malos, pero no han acudido al servicio de Urgencias por el miedo de estar allí mas tiempo del debido y correr el riesgo de poder contagiarse.

No obstante, considero que en cuanto pase esta situación de alarma, la gente seguirá yendo a urgencias para cuestiones no tan urgentes.

EPI, TEST Y VACUNA

Actualmente, ¿el número de EPI y de recursos son suficientes?

Desde que estoy en Atención Primaria, en ningún momento he notado la falta de material tal y como la vivimos en marzo, que nos daban un EPI cada 2 meses y lo teníamos de reutilizar durante bastante tiempo, al igual que las mascarillas, calzas, gorros, batas desechables, etc.  En ese aspecto, ha mejorado la situación. Siempre que se necesita, se dispone de ello.

¿Crees que la falta de material ha contribuido al contagio de personal sanitario?

Sí, la situación precaria, como hablaba antes, de llegar al extremo de usar las bolsas de basura como protección, hizo que el número de contagios aumentará. En marzo, hubo un auge de contratación por la cantidad de gente que se contagió por falta de medios.

¿Seguís trabajando con miedo?

Aunque la incidencia sea alta o baja, no hay que bajar la guardia. Te acostumbras a pensar que el virus puede estar en cualquiera y te proteges de él. Pero, al final, es nuestro trabajo, con miedo o sin él, hay que hacerlo.

¿Qué tal ha ido la campaña de vacunación?

Más rápido de lo que pensábamos, estamos empezando por grandes dependientes y con los puntos de vacunación masiva, se realizará de manera más eficaz.

Lucía con el EPI en uno de sus turno

EL PAPEL DE LA ATENCIÓN PRIMARIA

¿Cuál ha sido el papel de la atención primaria en esta crisis sanitaria? ¿Cuál debe ser el papel de cara al futuro?

Se han basado en la realización de test masivos de antígenos y las pruebas PCR, centralizadas en un único Centro de Salud.  La atención primaria ha sido fundamental en el diagnostico de la enfermedad a gran parte de la población.

¿Qué tal ha sido la gestión telefónica de la atención primaria?

Muy buena. Una de las ventajas con las llamadas a los pacientes que demandaban cita por presentar síntomas es que se les deriva directamente a la realización del test y el diagnóstico era mucho más rápido. A parte desde el centro de salud se administran las citas para llevar un seguimiento por ser contacto estrecho de un positivo y se agiliza el proceso.

Importancia del rastreo ante posibles rebrotes: Los equipos de “rastreadores” que se han formado ¿considera que cuenta con las suficientes personas y medios?

Al principio de la pandemia había menos rastreadores que ahora, pero a medida que fueron surgiendo las famosas “olas” o “picos”, la figura de rastreador ha empezado a hacer cada vez más falta. Por lo que, a día de hoy, hay bastantes rastreadores. Incluso en algunas situaciones, no dan de si en el horario de trabajo, teniendo que hacer horas de más por las altas incidencias.

TOMA DE CONCIENCIA

¿Qué pedirías a las autoridades, tanto autonómicas como centrales?

Le pediría que gobierne el partido que gobierne, la salud hay que ponerla por encima de todo. No se puede tener al personal sanitario en situaciones precarias, como al principio. Si alguna vez volvemos a convivir con algún virus que no nos pille desnudos. Pedimos una buena gestión de la situación actual, una sanidad basada en curar personas y no que los pacientes sean simples cifras. Restringir toda aquella actividad que incite a la aglomeración de personas porque el ciclo se repite y no veremos el fin, si a medida que la situación se suaviza, las restricciones se levantan. Volvemos a caer en el bucle de aumento de casos y posteriormente, de hospitalizados.

Y a la sociedad, ¿qué mensaje le dirías para concienciarlos?

Creo que es responsabilidad individual el cuidar de uno mismo y del resto. Por ello, aunque llevemos casi un año con esta situación, hay que evitar en todo momento cualquier vinculo con un grupo grande de personas sin las medidas de seguridad adecuadas. Parar el virus es cosa de todos.

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