Se inicia el año y nos planteamos tantas buenas intenciones… las que se repiten cada año: hacer ejercicio, alimentarse de forma más saludable, ser más cuidadosos con el reciclaje… Muy buenos propósitos, pero hay más opciones que, además, favorecen el crecimiento personal. Dedicar más tiempo a la familia y a los amigos también deben estar […]
Se inicia el año y nos planteamos tantas buenas intenciones… las que se repiten cada año: hacer ejercicio, alimentarse de forma más saludable, ser más cuidadosos con el reciclaje…
Muy buenos propósitos, pero hay más opciones que, además, favorecen el crecimiento personal. Dedicar más tiempo a la familia y a los amigos también deben estar en la lista de buenas intenciones, sin olvidar la empatía como intención activa de ayuda, de compasión entendida como el reconocimiento de las necesidades y el sufrimiento de las personas y de aliviarlo. Una opción que mejora el bienestar emocional al fomentar la conexión con los demás y las relaciones interpersonales.
Y hay dos alternativas más que no podemos olvidar, la participación ciudadana, el voluntariado y el activismo.
El voluntariado se enfoca a una ayuda desinteresada y directa en proyectos concretos de una organización sin ánimo de lucro; se centra en el “qué”, sobre todo en programas o proyectos concretos a largo plazo de forma puntual o continuada. Fomenta la comprensión de la realidad social, la inclusión y la solidaridad.
El activismo es una dedicación organizada y productiva a una línea de acción colectiva en la vida pública en el campo social o en el medioambiental. Se centra más en el “cómo”, en el cambio sistémico con intención de promover un cambio social mediante campañas de sensibilización, concienciación e incidencia para desafiar las injusticias; cuestiona las estructuras y moviliza a las personas que se adhieren a la acción.
Pienso, por ejemplo, en las personas que inician su jubilación y que se encontrarán con muchas horas libres, en los estudiantes que inician un nuevo camino, en quienes han cambiado de trabajo y tienen la suerte de contar con algunas horas libres, también en quienes están a la espera de encontrar un nuevo empleo.
Hay mucho que se puede hacer según las propias inclinaciones.
Acompañar a personas en soledad no deseada, ayudar a quienes se encuentran en pobreza extrema, a jóvenes y niños en dificultades, en programas por la protección de los animales y la naturaleza, en desarrollo de actividades educativas con actividades extraescolares para compensar las desigualdades.
Ponernos en lugar de los demás enciende nuestra voluntad para cambiar las cosas con determinación y que se materialice en cambios pasando a la acción.
En definitiva, defendiendo los derechos humanos también en problemas alejados de nuestro entorno. Por ejemplo, Valencia es una de las ciudades por la vida contra la pena de muerte, este año ha celebrado el 28 de noviembre su 22ª edición y Amnistía Internacional ha estado denunciando la pena capital, como cada año. El 25N activistas y voluntarios de múltiples organizaciones han trabajado para organizar las manifestaciones contra la violencia machista en todo el mundo. La devastación en Gaza no cesa y se sigue denunciando y presionando para que se ponga fin. Tampoco cesa la guerra en Ucrania ni en Sudán, ni el conflicto en Myanmar, ni en Siria, ni en Yemen, ni en la región del Sahel… Muchas ONGs involucradas en su ayuda.
Hay quien dirá que no está jubilado, que su trabajo no le deja horas libres, que tiene que estudiar… sí, pero todos tenemos cerca un ordenador y un móvil y desde ahí también se puede hacer voluntariado y activismo.
Las ONGs ofrecen múltiples posibilidades: de acción social o ayuda humanitaria, de servicios como salud o educación, de cooperación al desarrollo, medioambientales, de defensa de colectivos discriminados, de defensa de todos los derechos humanos.
Se calcula que existen más de 10 millones de ONGs en el mundo y en España en torno a las 100.000. Seguro que hay una que puede ser la tuya. La que te ayude a sentirte útil en nuestra sociedad y en las que están lejos.
Amnistía Internacional ofrece una infraestructura flexible adaptable al tiempo y las intenciones de todas las personas. En grupo con las movilizaciones, participando en las distintas acciones y en contacto con otras organizaciones sociales. Atendiendo a los medios de comunicación, y muchas otras más actividades denunciando violaciones de derechos humanos. O bien de manera individual por ejemplo en Telegram, una potente comunidad de activistas virtuales capaces de sumar voluntades en torno a una misma causa. O en la Red Educativa como invitación al compromiso con la lucha por los derechos humanos. O en la Red de Acciones Urgentes mediante cartas a autoridades de un país en le que se están perjudicando los derechos humanos de una persona.
Lo dicho, se inicia el año y es el momento de ponerse las pilas para ayudar a defender los derechos humanos, porque “el mundo puede cambiar, pero no va a cambiar solo”.
ÁREA DE COMUNICACIÓN AMNISTÍA INTERNACIONAL COMUNIDAD VALENCIANA
A.Emma Sopeña Balordi
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