Ángela María Nzambi Bakale (Bata, 7 de octubre de 1971) es escritora, feminista y activista por los derechos humanos reside en reside en Valencia. Combina su trabajo en la CEAR (Comisión de Ayuda al Refugiado) con la escritura. Ha publicado tres libros: Ngulsi (2012), Biyaare (2015) y Mayimbo (2019); su última obra ha recibido el Premio Nacional de Literaturas Africanas “Justo Bolekia Boleká” […]
Ángela María Nzambi Bakale (Bata, 7 de octubre de 1971) es escritora, feminista y activista por los derechos humanos reside en reside en Valencia. Combina su trabajo en la CEAR (Comisión de Ayuda al Refugiado) con la escritura. Ha publicado tres libros: Ngulsi (2012), Biyaare (2015) y Mayimbo (2019); su última obra ha recibido el Premio Nacional de Literaturas Africanas “Justo Bolekia Boleká” 2019[1].
Entrevista realizada por Daniel Pinazo para el programa de Amnistía Internacional de la Universidad Jaume I de Castellón DERECHOS HUMANOS AL DESCUBIERTO[2].
DP. ¿Cuál es tu papel como activista en defensa de los derechos humanos, especialmente en la defensa de los refugiados? ¿En qué consiste tu actividad, cuál es tu compromiso?
AN. Trabajo en la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Es una organización social de defensa de los derechos humanos, pero sobre todo lo que hacemos como organización es acoger y apoyar el proceso de inclusión de las personas refugiadas, de las personas que llegan al Estado español, y demandan protección internacional, porque han tenido que huir por varias razones, algunas de las que ya están recogidas en la Convención de Ginebra, o alguna más que todavía no está recogida. Lo importante es que son personas que se han visto obligadas a desplazarse, a huir de sus territorios de origen por persecución, por guerras. Hay un área llamada de incidencia y participación porque en el caso de CEAR no queremos quedarnos únicamente en ese trabajo de asistir a la persona, que por supuesto es importante, pero también cuestionamos todas esas violaciones de derechos humanos que se dan a lo largo y a lo ancho del mundo, sus causas, y sobre todo denunciarlas y más concretamente denunciar las violaciones que ya sufren las propias personas que están en los procesos de desplazamiento.
Los artículos 13 y 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconocen el derecho a migrar y a desplazarse y la realidad nos muestra completamente lo contrario.
DP. Tengo entendido que una de las actividades que te interesa trabajar especialmente es la situación de la persona racializada, especialmente las mujeres negras. ¿Hay alguna peculiaridad que haga que estas personas necesiten una atención especial o diferenciada respecto a otras casuísticas de refugiados?
AN. En principio no. Se viene hablando desde hace un tiempo de una mirada interseccional. Lógicamente no es lo mismo. Yo soy africana y, por supuesto, tengo todas estas intersecciones. Soy negra, soy africana, etcétera. Pero tengo una pequeña peculiaridad que igual las otras no tienen. Yo ya hablaba el idioma. Porque soy ecuatoguineana. Por tanto, cuando yo llegué a este mundo, en mi familia y en mi país ya se hablaba el idioma. Entonces, claro, yo llego aquí y la proximidad cultural y el idioma ya me adelantan de alguna manera. Pero otras mujeres que vienen de otro país lo hacen por arraigo social y vienen de ámbitos rurales.
Pero bueno, tomamos este caso concreto que sería como el más vulnerable que viene del ámbito rural, que habla su idioma local y ni siquiera habla las lenguas que en el continente africano llamamos lenguas heredadas, las que hemos heredado de la situación colonial, y llegan a España y no están en las mismas circunstancias que yo. En la normativa actual, en la Comunidad Valenciana se tuvo mucho en cuenta este tipo de miradas interseccionales. Pero las personas que llegan a España se encuentran en una posición de extrema vulnerabilidad. Y esa vulnerabilidad, la discriminación, los prejuicios asociados a la pobreza, al hecho de ser persona extranjera y cuando es mujer y encima es negra, los prejuicios y la discriminación son mayores.
Una de mis líneas de trabajo también es la sensibilización social.
DP, ¿Por qué hay que sensibilizar?
AN. Efectivamente hay prejuicios, cada sociedad tiene sus ejes de discriminación y hay toda una serie de prejuicios que tienen que ver con la cuestión racial, incluso con el sexo, aunque es verdad que la cuestión sexual, el hecho de ser mujer u hombre, ya está muy trabajado, y más en esta sociedad, pero también seguimos viendo las consecuencias, la cuestión de la raza, la cuestión de la etnia. Es un trabajo que tenemos que hacer entre todos, ese trabajo de tener una mirada centrada en la persona, y no tanto en esas otras cuestiones. Ninguna ciencia nos ha demostrado lo contrario, de que no haya un principio común, que todos somos humanos.
DP. ¿Has notado algún retroceso en esa sensibilización?
AN. Sí, en los últimos años estamos notando un retroceso en esa sensibilización. Ayer mismo justo lo estaba comentando a una compañera, porque tenemos un programa de sensibilización en centros educativos, y hace un mes escaso estuve en un centro educativo, no voy a decir cuál, porque no viene al caso, y eran niños de primero de la ESO, hablando de las personas refugiadas, de las personas migrantes, con unas palabras tan despectivas, que dices ¿cómo es posible, cómo hemos llegado a esto, cómo es posible que criaturas de 12, 13 años tengan esta percepción de las personas?
DP. Hay como una especie de involución en el sentido de considerar a las personas, digamos, en vulnerabilidad, o en este caso refugiadas o inmigrantes, como personas que pueden ser igual que nosotros, y parece que hay como un desprecio.
AN. Totalmente, pero eso ha venido también a raíz de ciertos discursos – los creadores de opinión y los políticos, las personas políticas, son también creadores de opinión – pues cuando estamos viendo que personas responsables, sociales, políticas, etc., pueden hablar de esa forma, de esa manera tan despectiva de los demás, es normal que eso cale en los otros grupos sociales, que cale en la sociedad. Y sí, sí que se está viendo ese retroceso.
Hay que seguir trabajando, porque no queda otra, hay un hecho y es que vamos a seguir compartiendo, vamos a seguir conviviendo, por tanto, hay que seguir trabajando esa convivencia. Pero sí, hay momentos en los que dices, ¿cómo hemos llegado a este punto?, cuando pensábamos que ya habíamos salido. Es triste.
DP. Para finalizar, eres escritora, y en los libros que has escrito reflejas un poco la narrativa tradicional de tu lugar de origen, de Guinea Ecuatorial. De alguna forma, ¿qué es lo que pretendes reflejar en estos libros?, y si en ese reflejo también hay parte de tu enfoque activista en favor de sensibilizar sobre las diferencias o las dificultades que esas personas tienen. Cuando una persona va a otro lugar hay una aculturación, hay un desconocimiento por parte del lugar de recepción de la cultura de la persona que llega, y eso marca una distancia con respecto a esa persona. ¿Hasta qué punto la escritura o los libros pueden ayudar a que esa distancia disminuya?
AN. En principio, a veces cuando se escribe, la literatura es una modalidad o una expresión artística, lo que se quiere es contar una historia. Si algo subyace es una de las cosas que nos muestra la literatura, que es justo esa igualdad, y estés donde estés, el sentimiento es el mismo, la gente, las personas, somos personas y sentimos de la misma manera, nos impresionan las mismas cosas, anhelamos y tenemos los mismos deseos, y eso es lo que recoge la literatura, creo que es más o menos lo que yo hago. Me gusta hablar sobre los hechos, y a veces cuando hemos tenido encuentros de escritores literarios ves que va saliendo, es lo que intentamos, crear esos espacios, para que nos encontremos, para que nos reconozcamos, creo que hay que trabajar en el reconocimiento, percibir a la otra persona como persona y dejar de lado todas estas otras cuestiones.
DP. ¿Cuál es tu último libro?
AN. Mi última obra la publiqué en el 2019, justito antes de la crisis, y se llama Mayimbo, en la Editorial Sial Pigmalión de Madrid.
DP. Muchas gracias, Ángela por tu testimonio, y esperemos que la sensibilización y la ayuda al refugiado, en lugar de retroceder, avance y podamos mejorar las condiciones humanas. Hablamos de solidaridad, en definitiva.
AN. Gracias, hasta la próxima.
[1] https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngela_Nzambi
[2] https://www.ivoox.com/episodio-38-derechos-humanos-al-descubierto-audios-mp3_rf_166935190_1.html
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay
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