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DISCRIMINACIÓN Y LENGUAJE “Discriminar es tratar a alguien de forma distinta sólo por ser quien es o por sus creencias. Todos tenemos derecho a ser tratados por igual, con independencia de nuestra raza, etnia, nacionalidad, clase, casta, religión, creencias, sexo, lengua, orientación sexual, identidad de género, edad, estado de salud u otra condición.[1]” Por otra […]

DISCRIMINACIÓN Y LENGUAJE

Discriminar es tratar a alguien de forma distinta sólo por ser quien es o por sus creencias. Todos tenemos derecho a ser tratados por igual, con independencia de nuestra raza, etnia, nacionalidad, clase, casta, religión, creencias, sexo, lengua, orientación sexual, identidad de género, edad, estado de salud u otra condición.[1]

Por otra parte está la llamada exclusión, cuando el Estado aísla a un grupo social por negligencia de los derechos humanos (DDHH) situando a ese grupo en situación de desventaja social. Y la discriminación positiva que se usa cuando se pretende, por ejemplo, reparar injusticias históricas o sociales y estructurales[2].

Aludiremos hoy al lenguaje cuando su uso tiene un cariz marginador y excluyente.

¿Somos conscientes siempre del uso que hacemos del lenguaje cuando nos referimos a terceras personas? ¿No es muy cierto que tenemos tan arraigadas determinadas expresiones que ni siquiera somos conscientes de lo que significan? Y ello aunque no nos anime intención alguna de insultar o despreciar, aunque no tengamos prejuicios contra la(s) persona(s) aludida(s). Olvidamos que la discriminación se fundamenta en el concepto de identidad.

Porque las personas tienen unas características naturales o inherentes (edad, raza, etc.) y otras aprendidas o adquiridas (lenguaje, opinión, etc.). Y estas son las que podemos cambiar cuando no son inflexibles y están rigidizadas, fosilizadas en nuestra mente. Y no somos conscientes de que en el día a día, de una forma u otra podemos estar discriminando, simplemente desaprobando opiniones de forma categórica, por ejemplo, ejercitando una discriminación formal o negativa, o etiquetando a un grupo social basándonos en estereotipos.

Un lenguaje discriminatorio es el espejo de una discriminación efectiva. Un mal uso de determinadas expresiones lingüísticas instauradas, no conscientes, “tácitamente refrendadas por el uso y abuso -mala costumbre- arbitrariamente naturalizadas y sumadas al mito de que valen o no como ofensa según el tono o el contexto en que las decimos”[3] van a perpetuar la distinción entre las personas en lo que a DDHH se refiere.

Aunque tengamos bien interiorizado que no existen razas ni etnias ni grupos sociales ni culturas superiores e inferiores, si no erradicamos el uso inadecuado del lenguaje difícilmente alcanzaremos un trato equitativo entre los seres humanos.

 

EQUIPO COMUNICACIÓN COMUNIDAD VALENCIANA

 

[1] https://www.amnesty.org/es/what-we-do/discrimination/

Consultado 31-03-2019.

[2] http://www.cedoh.org/proyectos/discriminacion/files/Nociones.pdf

Consultado 31-03-2019).

[3] https://www.alainet.org/es/active/51121

Consultado 31-03-2019).

 

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