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LA DISCRIMINACIÓN CAMUFLADA: EL MICROMACHISMO   La sutil estrategia que pretende justificar la supremacía del hombre sobre la mujer es un recurso apenas perceptible porque se camufla, por ejemplo, tras una apariencia bromista o incluso tras un halago. Es eficaz porque es imperceptible para mucha gente por estar interiorizado, culturalmente aceptado y se asume como […]

LA DISCRIMINACIÓN CAMUFLADA: EL MICROMACHISMO

 

La sutil estrategia que pretende justificar la supremacía del hombre sobre la mujer es un recurso apenas perceptible porque se camufla, por ejemplo, tras una apariencia bromista o incluso tras un halago. Es eficaz porque es imperceptible para mucha gente por estar interiorizado, culturalmente aceptado y se asume como algo inocuo perpetuando las desigualdades de género. Actitudes y sistemas de pensamiento tan arraigados en el acervo cultural que surgen, incluso, de las mujeres. El peligro está precisamente en su capacidad para camuflarse como una agresión sexista de baja intensidad.

No hace muchos años que se empezó a dar visibilidad a estos “pequeños” gestos que perpetúan roles de género, pero la lucha por erradicarlos toma incremento[1]. El término surgió en 1990 cuando el psicólogo Luis Borino lo definió como “aquellas conductas masculinas que sobreponen la autoridad de los hombres por encima de la de las mujeres”[2].

El problema es que “muchos de estos comportamientos no suponen intencionalidad, mala voluntad ni planificación deliberada, sino que son dispositivos mentales, corporales y actitudinales incorporados y automatizados”[3]. Un comentario como “ella lo hace mucho mejor” no es más que un recurso enmascarado de cumplido para evadirse de hacer una tarea. “Yo ayudo mucho en casa” pone en evidencia que las tareas son de la mujer y el varón echa una mano por hacer un favor, como un mérito. Se pregunta cómo se conjuga la vida familiar con la profesional a las mujeres y no a los hombres. Se insulta con “nenaza” significando que hacer algo como una mujer es una denigración.

“Las representaciones de identidades de género disruptivas no son tratadas con igualdad y el patriarcado se camufla bajo nuevas formas de desigualdad adaptadas a lo políticamente correcto”[4]. La injusticia social persiste y se ve incrementada por diversas condiciones de los grupos sociales y, como siempre, las personas más vulnerables son las que se llevan la peor parte.

No es una cuestión solo de sexo o de género sino también de origen social o de raza.

 

EQUIPO COMUNICACIÓN COMUNIDAD VALENCIANA

Enlaces consultados 31/1/20

[1] https://congreso.us.es/micromachismo/

10-12 octubre 2019, Universidad de Sevilla, IV Conferencia Internacional sobre Micromachismos en la Comunicación y la Educación.

[2] https://psicologiaymente.com/social/micromachismos

[3] https://www.mpdl.org/noticias/global/derechos-humanos/quieres-saber-es-micromachismo-entrevista-luis-bonino#sthash.KJkL2IRY.uiZteQUf.dpbs

[4] https://congreso.us.es/micromachismo/

 

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