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EL 7 DE ABRIL Y LA PARADOJA DEL DÍA MUNDIAL DE LA SALUD La Primera Asamblea Mundial de la Salud proclamó el 7 de abril como Día Mundial de la Salud con el fin de crear conciencia sobre las enfermedades mortales mundiales. Se ha venido celebrando desde 1950 con simposios y campañas en hospitales entre […]

EL 7 DE ABRIL Y LA PARADOJA DEL DÍA MUNDIAL DE LA SALUD

La Primera Asamblea Mundial de la Salud proclamó el 7 de abril como Día Mundial de la Salud con el fin de crear conciencia sobre las enfermedades mortales mundiales. Se ha venido celebrando desde 1950 con simposios y campañas en hospitales entre otras actividades.

Este año ha llegado en plena pandemia.

13.798 personas fallecidas en España a fecha de hoy martes 7 de abril – aunque es evidente que no se han contabilizado más que los casos declarados como contagiados por el virus Covid19 porque se les realizó el test, y que son, a todas luces, muchísimos más los que han fallecido víctimas de la pandemia en sus casas o bien en residencias – y miles y miles de personas contagiadas – y no aportamos la cifra porque está más que claro que la oficial se puede multiplicar ¿por cuánto?, ¿por 10?, ya que para poder dar una cifra cercana a la realidad se deberían contabilizar  las personas que lo han padecido y lo siguen padeciendo en sus casas sin que se les haya realizado el test -.

Según el Imperial College de Londres – que colabora con la OMS – puede haber siete millones de personas (el 15% de la población) infectadas[1]. En el fondo es una buena noticia porque indicaría que el virus ha sido leve o asintomático en la mayoría de los casos. Pero los mismos investigadores reconocen la incertidumbre de los cálculos.

Lo cierto es que hemos caído en el caos en un tiempo récord. Las UCIs están todavía colapsadas, se han montado en pocas horas hospitales de campaña y el personal sanitario – muchos de ellos infectados – se ha tenido que confeccionar batas hasta con bolsas de basura y la gente ha cosido batas y mascarillas con lo que tenían a mano con el fin de intentar proteger a los profesionales de la salud, a repartidores, a transportistas…

Primero se dijo que no hacía falta llevar mascarillas, ahora parece que se están desdiciendo, y la gente se las hace con lo que encuentra, pero hoy mismo nos dicen que las que se hacen de manera artesanal, no sirven. Entonces, ¿qué hacemos? Porque lo que está claro es que no va a haber ni para las personas que tienen un estado de salud delicado y tienen que salir a la calle para comprar los artículos de primera necesidad.

No es nuestro propósito hacer leña del árbol caído. En estos momentos lo que procede es arrimar el hombro en cuantas acciones se pueda, colaborar para ir saliendo cuanto antes de la angustia a la que está sometido el personal sanitario, el personal de limpieza, los repartidores, los transportistas y todas las familias e intentar retomar nuestras vidas, que ya nunca volverán a ser como antes, pues faltarán esos miles de personas que se han ido en tan poco espacio de tiempo, y porque el miedo no va a desaparecer así como así, y más nos vale porque toda precaución es poca para tener a raya este virus traidor.

Si un sistema de salud como el nuestro que, con sus fallos, funcionaba y era y es solidario no ha podido hacer frente a tiempo a la pandemia, ¿qué estará siendo y será de las zonas del mundo en las que el sistema de salud es, en el mejor de los casos, deficitario cuando no inexistente? ¿Qué va a pasar en Haití, en Bangla Desh, en Nigeria…? ¿Cómo van a poder protegerse? Si no tienen ni casas, ¿cómo van a poder permanecer confinados para impedir que la epidemia les arrase? El drama es de tal magnitud que no nos es ni siquiera posible imaginarlo.

El personal sanitario en nuestro país no ha podido hacer más y nunca podremos agradecerle como merece su labor abnegada. Pero cuando no se han tomado las medidas preventivas adecuadas al ver venir galopando la epidemia – porque estaba no en China (que nos pilla lejos) sino ahí enfrente, en Italia – el personal sanitario no puede hacer frente a la avalancha de enfermos aunque se dejen la vida en el intento.

¿Vamos a aprender de esta? Cuando se consiga erradicar la pandemia y la mayor parte de los países adquiera la inmunidad de rebaño o colectiva – es decir cuando un gran número de personas queden protegidas impidiendo que el virus alcance a los que no lo están – ¿habrán aprendido la lección los altos responsables políticos de la sanidad? O, dicho de otro modo, ¿les dejarán los gobernantes que decidan las medidas que hay que tomar cuando se vea venir un tsunami como el covid19 que puede atentar contra la salud de toda una civilización?

Porque otros vendrán de índole desconocida si seguimos siendo unos irresponsables con la naturaleza, si no se vigila lo que más importa, la salud.

El precio por no hacerlo es tan caro que no nos lo podemos permitir.


[1] https://elpais.com/ciencia/2020-03-31/hay-ya-siete-millones-de-infectados-en-espana.html

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