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LA SANIDAD ABANDONADA en la sexta ola, de nuevo. Amnistía Internacional publicó en febrero del año pasado un informe[1] con el propósito de poner en evidencia el abandono de la atención primaria durante la pandemia, al inicio de la cual se cerraron centros de salud y consultorios locales, sustituyendo la asistencia sanitaria presencial por atención […]

LA SANIDAD ABANDONADA en la sexta ola, de nuevo.

Amnistía Internacional publicó en febrero del año pasado un informe[1] con el propósito de poner en evidencia el abandono de la atención primaria durante la pandemia, al inicio de la cual se cerraron centros de salud y consultorios locales, sustituyendo la asistencia sanitaria presencial por atención telefónica, de manera brusca sin los adelantos tecnológicos necesarios.

La atención primaria es esencial para el derecho a la salud y para que los sistemas de salud no se desborden, y España ha desoído las recomendaciones internacionales para fortalecerla.

Algunas comunidades autónomas adoptaron medidas de refuerzo contratando a profesionales sanitarios, medidas insuficientes porque no se reforzó la atención primaria; servicios como la atención domiciliaria se vieron truncados para las personas que no podían acceder a los centros por sus condiciones de salud.

En el alivio de las medidas de confinamiento, el Ministerio de Sanidad, en su “Plan para la transición hacia la nueva normalidad”[2], no incluyó indicadores para evaluar la capacidad asistencial de la atención primaria.

El país tuvo que afrontar la crisis con un sistema de salud muy debilitado por las medidas de austeridad de los últimos años. Varios mecanismos internacionales de protección de derechos humanos han exigido a España una mayor inversión en el Sistema Nacional de Salud, pero sin éxito. Ha sido una década perdida-

Por mucho que las personas profesionales de la salud desempeñaran un papel extraordinario en respuesta a la pandemia, arriesgando su salud, teniendo en cuenta además que la sobrecarga asistencial ha generado un aumento de problemas de salud mental en dichas personas, no ha podido ser suficiente para suplir la desinversión en el Sistema Nacional de Salud.

El derecho a la salud se ha vulnerado no solamente por la situación coyuntural derivada de la emergencia sanitaria, sino por la situación estructural de un sistema infradotado en lo material y en lo humano. Escasez de profesionales sanitarios, alto grado de temporalidad en el sector sanitario, sobrecarga asistencial, estos son los principales problemas.

En esta sexta ola, de nuevo el sistema de salud se resiente, la atención primaria se va colapsando poco a poco otra vez y los profesionales de la salud se ven de nuevo estresados, teniendo en cuenta que todavía no habían podido recuperarse de las anteriores olas. Ante la gran cantidad bajas por incapacidad temporal del personal sanitario, debidas al contagio por Ómicron, los centros de salud se ven perjudicados, así como los hospitales; las colas y las listas de esperan aumentan y el personal sanitario se ve obligado a reforzar turnos y aplazar sus vacaciones.

Por ello, Amnistía Internacional recomienda:

-Reforzar el sistema de atención primaria, incrementando la inversión y las plantillas.

-Mejorar la protección del personal sanitario por medio de un análisis de las necesidades.

-Garantizar el acceso a la atención primaria de las personas en situación de mayor vulnerabilidad, adoptando medidas para las personas mayores o con enfermedades crónicas.

-Garantizar una información detallada y transparencia publicando de manera actualizada datos relativos a la inversión realizada en atención primaria, planes de refuerzo y nuevas contrataciones.

-Garantizar la participación efectiva del personal sanitario en el diseño e implementación de los temas que les afecten.

-Adoptar mecanismos efectivos de rendición de cuentas en gestión sanitaria.

Así pues, el riesgo de desmantelamiento viniendo de lejos, era previsible que no se pudiera hacer frente a una pandemia como la COVID-19.

España ha vulnerado el derecho a la salud. La gestión sanitaria en atención primaria provocó una discriminación en el acceso a los sistemas de salud de las personas con patologías no COVID-19 y con necesidades especiales de salud.

Tras años de recortes y gestión deficiente, la pandemia deja al descubierto la fragilidad del sistema público de salud. Es la OTRA PANDEMIA, que desvela que se han desoído todas las recomendaciones internacionales. España está por debajo de la mayoría de los países de nuestro entorno en una ratio de personal médico en atención primaria y enfermería que no ha experimentado mejoría en los últimos diez años.

Es urgente revertir la situación de debilidad del sistema de atención primaria incrementando la inversión en recursos humanos y en infraestructuras y equipamientos.

El derecho a la salud así lo exige.

EQUIPO COMUNICACIÓN AMNISTÍA INTERNACIONAL COMUNIDAD VALENCIANA

A.Emma Sopeña Balordi

Responsable de RRSS y Blog Amnistía Internacional Comunidad Valenciana

Imagen de Qimono

https://pixabay.com/es/users/qimono-1962238/


[1] https://doc.es.amnesty.org/ms-opac/recordmedia/1@000032859/object/43966/raw

[2] https://www.lamoncloa.gob.es/covid-19/Paginas/plan-transicion.aspx

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