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Woke («despierto» en inglés) se originó en los Estados Unidos para referirse a quienes se enfrentan o se mantienen “despiertos”, alerta frente al racismo. Hace, por lo tanto, referencia a quien es “consciente de los problemas sociales y políticos, en especial el racismo”, según recogió en 2017 el Oxford Learner’s Dictionaries[1]. Con esta referencia nos […]

Woke («despierto» en inglés) se originó en los Estados Unidos para referirse a quienes se enfrentan o se mantienen “despiertos”, alerta frente al racismo. Hace, por lo tanto, referencia a quien es “consciente de los problemas sociales y políticos, en especial el racismo”, según recogió en 2017 el Oxford Learner’s Dictionaries[1].

Con esta referencia nos remontamos al movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos a mediados del siglo pasado, que se popularizó en la última década con el movimiento Black Lives Matter[2], tras la muerte de Trayvon Martin en Florida a consecuencia de un acto de brutalidad policial.

Pero en realidad, la Woke Culture – cultura del despertar – es un concepto que se remonta aún más lejos, a la época de Abraham Lincoln, cuando surgió el movimiento Wide Awakes para oponerse a la expansión de la esclavitud[3].

Durante la carrera entre cuatro candidatos a la presidencia en 1860, el Partido Republicano, que ya llevaba seis años de existencia, encontró el apoyo de una nueva generación de votantes que ayudaron a llevar a Abraham Lincoln a la victoria. Se les conocía como los Wide Awakes por su juventud y entusiasmo[4].

El término se expandió hacia todo tipo de desigualdad social, también en relación con el género, la orientación sexual y la política identitaria de las personas LGTBI, así como al movimiento #MeToo, surgido en 2017 como denuncia de la violencia sexual sufrida por mujeres famosas. La fundadora de #MeToo, Tarana Burke escribió en Twitter que el movimiento era para todas las personas, incluidos los hombres jóvenes que daban la cara por las mujeres ya que la violencia sexual tiene que ver con el poder y con el privilegio; todas las personas deben ser juzgadas por su comportamiento individual.

Woke se presentaba como una etiqueta de vigilancia y activismo.

Siguió expandiéndose en el lenguaje político, siendo en ocasiones utilizado de manera irónica/satírica contra las personas consideradas demasiado extremadas en sus opiniones y que practicaban la “cultura de la cancelación”. En la entrada de blog anterior explicamos con detenimiento este tema[5].

Así pues, la “corrección política” – que tenía como objetivo describir el lenguaje, las políticas o las medidas destinadas a evitar ofender o poner en desventaja a personas de grupos considerados desfavorecidos o discriminado – pasó a ser considerada por algunas tendencias como una forma de desviar la atención de un comportamiento discriminatorio contra los grupos desfavorecidos.

Como hemos visto en el artículo citado de este blog, la “cultura de la cancelación” designa un fenómeno que tiene como objetivo retirar la credibilidad a personas con las que se discrepa por medio de comentarios públicos, independientemente de su veracidad o falsedad. Un proceso de desinformación, una especie de “atajo intelectual”, una caricaturización[6] que busca provocar una reacción de escarnio contra la víctima con un mecanismo de versión deformada de la realidad fácilmente encasillable como prejuicio. Intervienen las fake news, elementos de desinformación que se replican sin control y que se gestan gracias al contexto de la posverdad, contextos en los que los hechos objetivos son menos importantes que las apelaciones a la emoción cuando se quiere modelar la opinión pública.

En realidad, el movimiento woke genera confusión, siendo interpretado de forma distinta, en función de quien lo utiliza.

Lo cierto es que, en la actualidad, políticos y comentaristas emplean el término woke casi siempre de forma peyorativa para criticar los excesos cometidos en algunas protestas sociales que reclamaban mayor justicia social. Y ese desprecio culmina “cancelando” al blanco de las críticas. “Cancelar parece una moda que se aplica a la cultura y a la sociedad sin ningún tipo de rubor. Quien la defiende lo hace sin tapujos, sin vergüenza, y eso es preocupante”[7], porque arrasa las opiniones contrarias a las que tiene el detonante de la denuncia.

El término woke ha terminado politizándose, desgraciadamente. ¿Qué queda de aquella frase de Martin Luther King, “Remaining awake through a great revolution”?[8]

Cuando la política invade las palabras, se pierde el sentido original de estas.

Ahora los políticos se lanzan las palabras como dardos envenenados y crean confusión. Porque las realidades objetivas influyen menos a la hora de influir en la opinión pública que los llamamientos a las emociones. Lo que importa no es la verdad sino el impacto, la emoción transmitida con una intención determinada.

Cuando lo que realmente cuenta son los hechos y transmitirlos con datos fidedignos que reivindiquen la justicia y la reparación, sin discursos de odio velados y sin presión directa o anónima que doblegue la voluntad opositora. El temor a las represalias y también a la “muerte social” conduce a la autocensura.

La tolerancia frente a opiniones desfavorables y voces críticas es un buen indicador del respeto por los derechos humanos.

Amnistía Internacional apoya incondicionalmente a quienes alzan la voz pacíficamente, en su propio nombre o en nombre de otras personas y nunca “cancela” a nadie ni coarta la libre expresión de las ideas con autenticidad y respeto. Siempre con sus señas de identidad: información fidedigna, contrastada, independiente e imparcial.

El ejercicio del derecho a la libertad de expresión, sin temor ni interferencias, es esencial en una sociedad abierta y justa, en la que se pueda acceder a la justicia y disfrutar de los derechos humanos.

EQUIPO DE COMUNICACIÓN AMNISTÍA INTERNACIONAL COMUNIDAD VALENCIANA

A.Emma Sopeña Balordi

Responsable de redes y blog Amnistía Internacional Comunidad Valenciana

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Amnistía Internacional Valencia

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(34) 96 3913984


[1] https://www.oxfordlearnersdictionaries.com/definition/english/woke_2#:~:text=woke-,adjective,that%20does%20not%20change%20anything.

[2] https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/el-racismo-en-estados-unidos/

[3] Batalla, J.G. (2021). La cultura de la cancelación. Barcelona: Indicios.

[4] https://daily.jstor.org/abolitionist-wide-awakes-were-woke-before-woke/

[5] https://blogs.es.amnesty.org/comunidad-valenciana/2023/10/30/cultura-de-la-cancelacion-y-derechos-humanos-i/

[6] Batalla, J.G. (2021). La cultura de la cancelación. Barcelona: Indicios.

[7] https://www.epe.es/es/abril/20230511/cancelacion-censura-pensamiento-woke-alex-salmon-articulo-abril-87153753

[8] https://www.seemeonline.com/history/mlk-jr-awake.htm