Comunidad Valenciana
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El título de este artículo forma parte de una de las frases que se atribuyen a Berta Cáceres, líder indígena, defensora de los derechos humanos y activista por el medio ambiente en Honduras. Berta fue asesinada la madrugada de un 3 de marzo como hoy, hace 10 años, cuando cuatro hombres entraron en su casa […]

El título de este artículo forma parte de una de las frases que se atribuyen a Berta Cáceres, líder indígena, defensora de los derechos humanos y activista por el medio ambiente en Honduras. Berta fue asesinada la madrugada de un 3 de marzo como hoy, hace 10 años, cuando cuatro hombres entraron en su casa de La Esperanza, en Honduras y le alcanzaron con varios disparos. La causa de su muerte, como muchas otras muertes en Latinoamérica, fue las diferencias que conllevan los intereses económicos de grandes empresas y particulares y el interés común de la población por poder cuidar el territorio y defender un medio sostenible. 

Según la ONG Front Lines Defenders, que denuncia la persecución de las personas que defienden los derechos humanos, la defensa del territorio y del medio ambiente es una de las principales causas de asesinatos de personas que defienden los derechos humanos, representando alrededor del 20% de todos los asesinatos  de personas defensoras reportados en 2024 (59 de 324)[1]. La organización Global Witness, cifra en, al menos,146 muertes en 2024, situando el 82% (117 asesinatos) en America Latina[2].  

El COPINH, que coordinaba Berta Cáceres al momento de su asesinato, había denunciado irregularidades y violaciones de derechos humanos en la implementación del del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca y llevaba a cabo una protesta pacífica contra el proyecto en su territorio.  El Premio Goldman (el mayor reconocimiento del mundo para medioambientalistas, el denominado Nobel Verde o Nobel de Medioambiente) que recibió en 2015, no evitó que en 2016 fuera brutalmente asesinada, tras años de amenazas y persecución. Lo que si consiguió Berta, tal como ella cuenta que le dijo el mismo rio, fue triunfar: las obras principales se paralizaron y algunas compañías internacionales retiraron las inversiones. Actualmente, tras varias detenciones, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) ha hecho un análisis exhaustivo de las causas de su muerte[3].

Berta tenía la palabra, frente a quienes tenían la bala. Ella usó la palabra para conseguir un mundo más justo, donde podamos tener un entorno sostenible y saludable, y donde el bien común prevalezca sobre algunos intereses particulares. La bala ya detonó, pero seguiremos replicando su mensaje, cada 3 de marzo, cada COP, y cada vez que un megaproyecto trate destruir nuestro entorno para beneficiar a unos pocos.

La bala mor en detonar-se… La paraula viu en replicar-se

El títol d’este article forma part d’una de les frases que s’atribuïxen a Berta Càceres, líder indígena, defensora dels drets humans i activista pel medi ambient a Hondures. Berta va ser assassinada la matinada d’un 3 de març com hui, fa 10 anys, quan quatre hòmens van entrar a la seua casa de L’Esperança, a Hondures i li van disparar diversos trets. La causa de la seua mort, com moltes altres morts a Llatinoamèrica, va ser les diferències que comporten els interessos econòmics de grans empreses i particulars i l’interés comú de la població per poder cuidar el territori i defendre un mitjà sostenible.

Segons l’ONG Front Lines Defenders, que denuncia la persecució de les persones que defensen els drets humans, la defensa del territori i del medi ambient és una de les principals causes d’assassinats de persones que defenen els drets humans, representant al voltant del 20% de tots els assassinats de persones defensores reportats en 2024 (59 de 324)1 . L’organització Global Witness, xifra en, almenys, 146 morts en 2024, situant el 82% (117 assassinats) en America Llatina2 .

El COPINH, que coordinava Berta Càceres al moment del seu assassinat, havia denunciat irregularitats i violacions de drets humans en la implementació del projecte hidroelèctric Aigua Zarca i duia a terme una protesta pacífica contra el projecte en el seu territori. El Premi Goldman (el major reconeixement del món per a mediambientalistes, el denominat Nobel Verd o Nobel de Medi ambient) que va rebre en 2015, no va evitar que en 2016 fora brutalment assassinada, després d’anys d’amenaces i persecució. El que si va aconseguir Berta, tal com ella conta que li va dir el mateix riu, va ser triomfar: les obres principals es van paralitzar i algunes companyies internacionals van retirar les inversions. Actualment, després de diverses detencions, el Grup Interdisciplinari d’Experts Independents (GIEI) ha fet una anàlisi exhaustiva de les causes de la seua mort3.

Berta tenia la paraula, enfront dels qui tenien la bala. Ella va usar la paraula per a aconseguir un món més just, on puguem tindre un entorn sostenible i saludable, i on el bé comú prevalga sobre alguns interessos particulars. La bala ja va detonar, però continuarem replicant el seu missatge, cada 3 de març, cada COP, i cada vegada que un megaprojecte tracte de destruir el nostre entorn per a beneficiar a uns pocs.

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[1] https://frontlinedefenders.shorthandstories.com/frontline-defenders-global-analysis-2025/index.html

[2] https://globalwitness.org/es/press-releases/al-menos-146-personas-defensoras-del-ambiente-y-el-territorio-fueron-asesinadas-o-desaparecidas-en-el-mundo-en-2024/

[3] https://www.amnesty.org/es/latest/news/2026/03/honduras-10-anos-sin-justicia-para-berta/