ZHANG ZAN, Caso sobre el que trabaja Amnistía Internacional La Rioja
Desde el año 2022, Amnistía Internacional La Rioja se ocupa del caso de Zhang Zhan, una periodista ciudadana china, que fue encarcelada por informar sobre los primeros días de la pandemia de COVID-19 en Wuhan. En 2024 fue puesta en libertad y, posteriormente fue de nuevo encarcelada por ejercer su derecho a la libertad de expresión.
En febrero de 2020, Zhan, ex-abogada, viajó a Wuhan, por entonces epicentro del brote de COVID-19 en China, para informar sobre el terreno de lo que estaba sucediendo allí. Informó en redes sociales sobre las detenciones de periodistas independientes y el hostigamiento de las familias de pacientes de COVID-19 por parte de las autoridades.
Zhang Zhan desapareció en Wuhan en mayo de 2020. Más tarde se supo que las autoridades chinas se la habían llevado y estaba detenida en Shanghái, donde fue declarada culpable de “provocar peleas y crear problemas” tras un simulacro de juicio. En la cárcel, llevó a cabo una huelga de hambre parcial para protestar por su sentencia condenatoria. Las autoridades la alimentaron a la fuerza y la mantuvieron con las manos atadas y con grilletes en las piernas para castigarla. La huelga tuvo graves repercusiones sobre su salud y Zhan tuvo que ser hospitalizada varias veces. Según un abogado que habló con su familia, en julio de 2023 volvió a ser ingresada en el hospital penitenciario con preocupantes efectos a largo plazo sobre su salud y un peso de 37 kilos, la mitad que antes de ser privada de libertad.
El 13 de mayo de 2024, tras cumplir una condena de cuatro años, Zhang Zhan quedó en libertad. Sin embargo, desde entonces las autoridades la sometieron a una estrecha vigilancia y un constante hostigamiento. Zhang Zhan afirmó estar preocupada por la posibilidad de que las autoridades controlaran lo que decía online.
A finales de agosto de 2024, se informó de que Zhang Zhan había viajado de Shanghái a la provincia noroccidental de Gansu para mostrar su solidaridad con otros defensores y defensoras de los derechos humanos. Poco después, durante una visita a su ciudad natal en la provincia de Shaanxi, de pronto dejó de estar localizable. Más tarde, se informó de que la policía de Shanghái, a bastante más de 1.000 kilómetros de su última ubicación conocida, la había puesto bajo custodia. Desde entonces, las autoridades la detuvieron penalmente, acusándola de “provocar peleas y crear problemas”, según informes de la sociedad civil, y la mantuvieron en el Centro de Detención de Distrito de Pudong, en Shanghái.
Recientemente hemos recibido noticias de que se encuentra detenida en la prisión de mujeres de Shanghái. La familia y el abogado de Zhang Zhan aún no pueden visitarla, y seguimos preocupados por su bienestar.
Zhang Zhan está encarcelada sólo por ejercer su derecho humano a la libertad de expresión.
Desde el brote de COVID-19 en Wuhan, la represión de la libertad de expresión por parte de China ha ido en aumento. Amnistía Internacional ha documentado numerosos casos de activistas y periodistas independientes condenados por informar sobre la verdad de la pandemia, siendo el de Zhang Zhan uno de los ejemplos más notables.
Incluso después de cumplir su condena, los defensores y defensoras de los derechos humanos sufren limitaciones en su libertad, con constantes actos de hostigamiento y privación de derechos, tanto contra ellos como contra sus familias. Hemos registrado varios casos de defensores de derechos humanos que, a pesar de haber sido excarcelados, aún no disfrutan de total libertad.
Nuevos casos para Amnistía Internacional La Rioja.
Desde marzo de 2021 estamos asumiendo el trabajo por una serie de defensoras de los derechos de las mujeres de Arabia Saudí, que han sido condenadas precisamente por reclamar sus derechos exigiendo el final del sistema de tutela masculina o, por ejemplo, el reconocimiento del derecho a conducir.
En los últimos tiempos, las autoridades saudíes han tratado de blanquear su imagen a través de costosas campañas de relaciones públicas con la organización de grandes eventos deportivos o la derogación de la prohibición de conducir para las mujeres. Sin embargo, simultáneamente han perseguido a las mujeres que reclamaban activamente esos derechos.
En estos momentos estamos centrando nuestra actividad en dos mujeres: Loujain al-Hahtloul y Nassima al-Sada .
Nassima ha dedicado su vida a poner fin al sistema de tutela masculina, un sistema que no les permite casarse, estudiar o trabajar sin la autorización de un familiar varón, y a la prohibición de conducir impuesta a las mujeres. Por su activismo, fue detenida en 2018. En 2020 fue condenada a 5 años de cárcel y la prohibición de viajar en ese periodo, todo ello en base a una acusación sin concretar de «ciber-delincuencia». La condena ha sido recientemente confirmada.
Por su parte, Loujain intentó conducir desde Emiratos Árabes Unidos hacia Arabia Saudí en 2014, lo que le costó pasar 73 días en la cárcel. En 2015 se presentó a las elecciones; era la primera vez que se permitía a las mujeres votar y presentarse a unas elecciones. Pese a ser reconocida como candidata, su nombre nunca llegó a incluirse en las papeletas. En mayo de 2018 volvió a ser detenida, acusada de “querer desestabilizar al país” y condenada a cinco años y ocho meses de prisión. Esa condena ha sido recientemente confirmada, aunque está en libertad condicional desde el pasado 10 de febrero tras 1.001 días en la cárcel, donde fue objeto de aislamiento, tortura, acoso sexual y otros malos tratos. Aún pesan sobre ella restricciones de movilidad.

