El Grupo de Córdoba, en el ciclo Miradas de Cine sobre la Cooperación y la Solidaridad, de la asociación Cine Cercano
El pasado 25 de enero, el Grupo de Córdoba de Amnistía Internacional tuvo ocasión de participar en el ciclo Miradas de Cine sobre la Cooperación y la Solidaridad, organizado por la asociacion Cine Cercano de Córdoba, con la presentación de la película La cabeza fría, del director francés Stéphane Marchetti, protagonizada por Florence Loiret Caille y Saabo Balde.
La presentación, que tuvo lugar con carácter previo a la proyección de la cinta, celebrada en el Salón de Actos de la Facultad de Filosofía y Letras, permitió al Grupo de Córdoba hacer una breve exposición general sobre el trabajo de Amnistía Internacional, para, a continuación, y al hilo de las premisas argumentales de la cinta, dar cuenta de las diversas cuestiones relacionadas con los derechos humanos que presentan mayor relieve en la misma -concretamente, y muy en particular, las relacionadas con los procesos migratorios y sus connotaciones económicas, sociales, políticas y jurídicas-.
LA PELÍCULA
Estamos ante un drama tenso e intenso, elaborado con muy buen pulso narrativo y unas hechuras fílmicas sobrias, y que opera bajo la premisa de una tensión soterrada y permanente, de ‘baja frecuencia’, con ‘fogonazos’ de fuerte intensidad que puntean el relato. Y explota a fondo el factor del miedo, un personaje más, siempre presente, acechando a la vuelta de cada episodio, de cada situación.
Una cinta que nos recuerda a la que presentamos en la pasada edición del ciclo (Tori y Lokita), con la cual presenta coincidencias temática (fenómenos migratorios) y tonal (sobriedad narrativa), si bien difiere en cuanto a trama, ubicación y resolución.
Hay que resaltar el fantástico trabajo interpretativo de la pareja protagonista, y muy en especial de ella, Florence Loiret Caille, todo un descubrimiento (se trata de una actriz poco conocida por estos lares): mucha contención en una creación dramática de un personaje complejo, acogotado, azotado por turbulencias vitales; sin desmerecer el trabajo de su compañero de reparto, Saabo Balde. Ambos recorren un arco dramático de personalidades que, desde la confrontaciión y el recelo, van convergiendo a medida que el metraje se desarrolla.
Otro elemento a destacar de la cinta es la de su ubicación física, que nos saca de la ‘zona de confort’ (relativa) sobre la que solemos edificar nuestra visión del fenómeno migratorio: el mar, el estrecho, se transforma aquí en un infierno de macizos montañosos nevados e imponentes y la patera, en una furgoneta monovolumen roja. Algo que nos ayuda a ‘universalizar’ el fenómeno, contemplarlo desde otro prisma (pero siempre bajo los mismos condicionantes: explotación, miedo, necesidad, angustia…)
Para finalizar, hay que poner el énfasis también en el juego narrativo con la contraposición de la situación de los de los dos protagonistas, embarcados (y en eso sí coinciden) en dos procesos de ‘viaje’ y reconstrucción: uno físico, real (el de Souleymane), inducido por factores ajenos a él; y otro interno, vital (el de Marie), inducido por una situación (económica, familiar, afectiva) que conforma un puzzle totalmente roto, que ha de recomponer. En el camino que recorren juntos, desde la dificultad, desde la incomprensión mutua (en ocasiones), se va fraguando una esperanza. Un mensaje final que, lejos de lo naif, lo ingenuo o lo ‘buenista’, nos induce a seguir reflexionando y trabajando.
AMNISTÍA INTERNACIONAL Y LOS FENÓMENOS MIGRATORIOS
Desde que se iniciara un trabajo específico sobre asilo y refugio a finales de los años ochenta del pasado siglo, hasta la mirada actual -que se proyecta con una mayor amplitud-, los movimientos migratorios han sido un tema de preocupación y trabajo permanente para Amnistía Internacional.
Un trabajo que se desarrolla bajo unas perspectivas cada vez más complicadas, ante un panorama de previsible extensión de conflictos bélicos y económicos y una fuerte tendencia regresiva en materia regulatoria y política (ya se comentó el año pasado, y la situación no ha hecho más que empeorar)
A título de ejemplo, baste un caso concreto (y demoledor), y muy paradigmático: el trabajo de los ICE en EEUU. Fuerzas paramilitares campando a sus anchas en persecución de la persona migrante: un escenario de pesadilla que nos sitúa en el umbral de la distopía dibujada por El cuento de la criada. Es en ese escenario, y contra esos fenómenos, donde ha librar su lucha Amnistía Internacional.
