Extremadura
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Amnistía Internacional ha salido este 8M, Día Internacional de la Mujer, junto a otras organizaciones feministas, en varias ciudades extremeñas para reivindicar el valor de la lucha feminista en el mundo, visibilizar la situación de las mujeres afganas, que no pueden manifestarse, y mostrar también nuestra solidaridad con las mujeres y niñas de Ucrania, que […]

Amnistía Internacional ha salido este 8M, Día Internacional de la Mujer, junto a otras organizaciones feministas, en varias ciudades extremeñas para reivindicar el valor de la lucha feminista en el mundo, visibilizar la situación de las mujeres afganas, que no pueden manifestarse, y mostrar también nuestra solidaridad con las mujeres y niñas de Ucrania, que con el actual conflicto se encuentran en una situación de alto riesgo.

Los dos últimos años -dominados por la pandemia de COVID-19- han tenido un impacto desproporcionado en las mujeres y las niñas. Ha aumentado la violencia de género en el ámbito familiar, ha empeorado la inseguridad laboral para las mujeres, se ha erosionado el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva y la presencia de las niñas en las escuelas se ha reducido de forma espectacular.

El Día Internacional de la Mujer de este año ha llegado mientras el conflicto armado en Europa lanza al mundo a una nueva crisis. Las mujeres y las niñas atrapadas en el conflicto en Ucrania se suman ahora a los millones que sufren el inexorable coste humano del conflicto armado desde Siria hasta Yemen, pasando por Afganistán y mucho más allá.  

Algunas regresiones en Derechos Humanos para mujeres y niñas en el mundo las encontramos en Afganistán, donde las leyes y las políticas de los talibanes están sirviendo para deshacer los logros en materia de derechos por los que las mujeres han luchado durante décadas; en Etiopía, donde la violencia de género viene siendo una característica persistente de los conflictos armados; en Turquía, que se retiró del histórico convenio de Estambul, un marco pionero e integral para combatir la violencia de género y garantizar los derechos de las mujeres; o en Estados Unidos, donde los derechos sexuales y reproductivos han sufrido un ataque en toda regla por parte de los gobiernos de algunos estados.

Ninguna sociedad puede permitirse ni debe tolerar esta erosión de la dignidad de más de la mitad de la población. Por eso hemos alzado nuestra voz en las calles extremeñas y mantendremos nuestra lucha por la igualdad de todas las personas en el mundo.

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