Andalucía
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NOSOTRAS NO MIRAMOS HACIA OTRO LADO

SALIMOS EN LA MAYORIA DE CIUDADES ANDALUZAS.

38. Son cifras, son las cifras de las mujeres asesinadas en España en lo que va de 2025.  Y son 1.333 desde que llevamos datos. Pero detrás de esas cifras, de cada número está Eva, Alicia, Andrea, … nombres que identifican a mujeres que han sido o son víctimas de la violencia machista. Asesinadas por sus parejas o ex parejas casi todas ellas.  En los primeros  seis meses de este año, las fuerzas de seguridad han tramitado 14 denuncias por violación y 55 denuncias por agresión sexual al día en España.

Ayer Amnistía Internacional publicó un último informe destacando los problemas que sufren las mujeres víctimas y supervivientes de violencia sexual en España a la hora de  encontrar atención y reparación. En este informe se señalan los obstáculos con los que se encuentran las víctimas para ser atendidas de manera integral en los centros de crisis de 24 horas.  Algunos comentarios que realizan son estos:  “Sentí más vacío que antes de llamar por teléfono . Necesitaba ser escuchada sin miedo a ser juzgada…. Pero fue como hablar con el ChatGPT, automático, impersonal”.

El documento analiza la atención dispar que reciben en estos centros, fundamentales para su recuperación, las víctimas y supervivientes, en las diferentes comunidades, entre ellas Andalucía.  En Andalucía el horario no es de 24 horas, siete días a la semana, durante 365 días y solo están operativos los días de diario. A esta dificultad para llegar se añaden las dificultades de las víctimas para el acceso telefónico y presencial a  estos centros, y la preocupante situación de desbordamiento en la que se encuentran algunas profesionales que trabajan en ellos. Las empresas que gestionan los centros de crisis, en la mayoría de los casos no son entidades que indican tener como ámbito de trabajo o experiencia principal la atención a víctimas de violencia sexual. Las mujeres con discapacidad, mujeres LTBI, mujeres romanies, mujeres migrantes y refugias y mujeres que ejercen el trabajo sexual y han sufrido violencia sexual pueden encontrarse con más trabas a la hora de acudir a estos servicios. Son algunos datos que se desprenden del informe anterior.

Hoy también salimos a las calles con las mentiras y el ocultamiento de los datos de las pruebas médicas en un tema como la posibilidad de padecer un cáncer. Además denunciamos el femigenocidio en Gaza. Allí han sido asesinadas más de 33.000 mujeres desde octubre de 2023. Es decir, una mujer/niña cada hora durante dos años .La relatora de la ONU lo llamó femigenocidio en desarrollo. Violencia sexual usada como arma de guerra, Denuncias de que las mujeres palestinas detenidas reportan muchas situaciones de desnudez forzada y humillación, agresiones sexuales, tortura física y psicológica, de hecho la ONU lo clasifica como crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Y dentro de Gaza los desplazamientos, el hambre y el miedo hacen una explosión en la violencia doméstica. Casi todos los hospitales han sido dañados, solo 15 centros pueden atender partos. 1 de cada 3 bebés son prematuros o críticos, han aumentado los abortos espontáneos en un 300%. Las mujeres paren sin luz, sin agua, sin anestesia. Casi la mitad de las embarazadas y lactantes presentan desnutrición severa y 55.000 mujeres necesitan tratamiento urgente, por eso en algunas ciudades este 25N han puesto su mirada en Gaza.

Igualmente la estadística muestra que la prevalencia de mujeres migrantes que son víctima de violencia de género es proporcionalmente mayor que entre las españolas y cómo los sistemas de protección les falla a la hora de valorar el riesgo.

Y también podemos ver como diariamente hay más intentos de limitación del derecho al aborto, de obstaculizar los caminos legales al mismo. La mayoría de los abortos siguen realizándose en clínicas privadas lo que genera brechas territoriales y económicas, muchas mujeres deben desplazarse a cientos de kilómetros por falta de profesionales disponibles. En Andalucía sólo se realizaron 39 abortos en la sanidad pública, un 0,2%. Negar o dificultar el acceso a un aborto seguro es una forma de violencia de género. Esta violencia se agrava según la clase social, el origen étnico, la situación administrativa,  la edad o la discapacidad. No afecta a todas por igual. Garantizar el aborto en la Sanidad Pública, para todas y en todas partes, no es solo una cuestión sanitaria: es justicia, reparación histórica y compromiso con la libertad.

A quienes niegan la violencia machista, a quienes niegan los genocidios les decimos alto y claro: Basta de negacionismo, basta de impunidad. Basta de miedo. El feminismo es necesario mientras haya una mujer/niña que sufra violencia, que tema hablar.