
ENCENDIDO DE TORRES ,ATALAYAS Y TALAYOTS POR LOS DERECHOS HUMANOS
ANDALUCÍA SE VUELCA EN REIVINDICAR CONDICIONES DE ACOGIDA DIGNAS PROTEGIDAS POR LOS DERECHOS HUMANOS. Algeciras, Almería, Córdoba, Málaga, Granada, Sevilla,Cádiz.
ALREDEDOR DE 3000 PERSONAS MUERTAS Y DESAPARECIDAS EN EL MEDITERRANEO Y EL ATLÁNTICO EN 2025 EN LA DIFICIL Y SUICIDA TRAVESÍA DESDE ÁFRICA A EUROPA.
Son mucho más que un número, son personas, y siguen persistiendo las dificiles condiciones para acercarse a Europa a través de España. Hoy, 31 de enero, hemos vuelto a visibilizar el grave problema de la migración por el mar, encendiendo edificios y torres emblemáticas que otro día fueron elementos de autodefensa y que hoy hemos querido convertirlos en elemento de dignidad, ayuda y apoyo, lugares donde se pueda encontrar una luz de esperanza, solidaridad y exigencia a unos derechos humanos que aún quedan muy lejos de lo que deberían ser. Vias legales y seguras, protocolos de acogida a las personas que llegan, protección de menores, asistencia letrada adecuada, protocolos de asilo justos y a tiempo, sin olvidar la defensa y protección a las personas que se juegan la vida por rescatar a quienes piden auxilio desde el mar.


El Mediterraneo es cuna de culturas,lenguas y caminos compartidos. Lo ha sido siempre. Y más allá, el Atlántico es también un espacio de encuentro, travesías y anhelos. No podemos permitir que se conviertan en un cementerio invisible o en trinchera de odio. No podemos aceptar que se juzgue a quien rescata, a quien acompaña, a quien da de comer, a quien extiende su mano. Toda acción solidaria es un acto de decencia, de humanidad.
HOY ENCENDER ES HACER MEMORIA. Memoria de quien no está. Memoria de las manos que han rescatado, que han cocinado, acompañado. Memoria de las plazas que se han llenado por exigir dignidad.


Este humo que hemos levantado cuando la luz del día se ha extinguido nos ha hecho pensar. Hemos pensado en las personas ahogadas,en esas que no conocemos, en los abrazos que no han llegado, en las ilusiones que no han llegado a cumplirse, en la esperanza ahogada. No es una reivindicación de un día, es una reivindicación cotidiana que llevamos ya exigiendo durante diez años, diez años encendiendo candelas en las torres, atalayas y talayots del Mediterraneo para iluminar también las mentes de quienes tienen en sus manos legislar por medidas de acogida y de igualdad.


Nos resistimos ante la injusticia, ante los discursos de odio, ante la xenofobia y el racismo, queremos una humanidad compartida, una unión que nos fortalezca en la defensa de una igualdad para todos, venga de donde venga.
Continuaremos encendiendo, continuaremos ofreciendo luz. Por un mar lleno de vida, de acogida y de derechos humanos. Esta chispa que hemos encendido hoy nos va a dar luz para seguir por el camino de la solidaridad y es una luz que debemos encenderla juntos y juntas.


Que desde cada atalaya, desde cada torre, desde cada talayot se lance un mensaje alto y claro: LOS DERECHOS HUMANOS NO SE NEGOCIAN. No son una opción, no son un privilegio. Son la base de nuestro pacto social y de nuestra dignidad coletiva. El miedo y el odio no puede gobernar nuestros corazones.


Encender es nuestra forma de mostrarnos a favor de la vida, de la justicia, de la acogida. Es la fuerza que tenemos para seguir adelante, todas y todos.


