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Desafiando la oscuridad: Asturias se moviliza por la libertad del doctor Hussam Abu Safiya

Manifestante solicitando liberación Abu Safiya en Avilés

Concentración en la Ciudad de Oviedo. 

 

Las tres principales ciudades asturianas (Uviéu, Xixón y Avilés). Decenas de personas. Un mismo nombre pronunciado una y otra vez: Hussam Abu Safiya. El 10 de julio de 2026, Gijón, Oviedo y Avilés se unieron para reclamar la liberación del pediatra palestino detenido arbitrariamente por las autoridades israelíes y para denunciar los ataques contra el sistema sanitario de Gaza.

Hay quienes dirán que somos ingenuos/as, o por qué no locos/as. Que encender una vela en una plaza de Asturias no va a cambiar lo que sucede a más de cuatro mil kilómetros de distancia.

Que mejor estábamos animando a la selección española en los cuartos de final del Mundial ese día, o resguardados en los soportales y no mojándonos bajo el “orbayo” que caía.

Que leer un manifiesto, guardar un minuto de silencio o concentrarse tras una pancarta no detendrá una guerra, ni abrirá las puertas de una prisión. Quizá tengan razón. O quizá no. Porque la historia de los derechos humanos está escrita precisamente por personas que un día decidieron no permanecer en silencio, no ser indiferentes a las injusticias.

Aunque algunos puedan pensar que una concentración, una firma, no cambia nada, nosotras/os seguimos convencidos de que con la unión de muchas voces podemos cambiar el mundo.

La historia de los derechos humanos está escrita por personas comprometidas que entendieron que la indiferencia nunca ha salvado una vida, pero que la solidaridad, cuando se multiplica, sí puede mover conciencias, presionar a los gobiernos y abrir caminos hacia la justicia. Personas resilientes y rebeldes ante la oscuridad y la barbarie.

Por eso, el pasado 10 de julio, varias decenas de personas nos reunimos simultáneamente en las conocidas como “letronas” de Xixón, Uviéu y en la Plaza de la Merced de Avilés para reclamar una sola cosa: la liberación inmediata del doctor Hussam Abu Safiya.

No era únicamente una concentración. Era una forma de decir que no aceptamos la tortura.

Que no aceptamos la desaparición de quienes dedican su vida a salvar otras vidas.

Que no aceptamos que el mundo siga mirando hacia otro lado ante los crímenes de guerra, de lesa humanidad, ante el genocidio que está cometiendo el Estado de Israel.

Un símbolo ante la barbarie

Hussam Abu Safiya es pediatra y director del Hospital Kamal Adwan, en el norte de Gaza. Durante meses se negó a abandonar el hospital pese a los bombardeos continuos. Permaneció junto a sus pacientes cuando muchos otros ya no podían hacerlo. En uno de los ataques perdió incluso a uno de sus hijos.

En la Plaza de la Merced, Avilés, una bata esperando la libertad de Abu Safiya

El 27 de diciembre de 2024, mientras continuaba atendiendo a personas enfermas y heridas, fue detenido durante el asalto israelí al hospital. Desde entonces permanece encarcelado de forma arbitraria, sin cargos y sin juicio. Las últimas noticias sobre su estado de salud son alarmantes, estremecedoras, su vida corre serio peligro.

Su abogado ha denunciado que está siendo sometido a tortura, graves malos tratos y un prolongado régimen de aislamiento. Ha perdido gran parte de su peso, presenta señales visibles de violencia y, según su propio testimonio, teme no salir con vida de prisión.

Su hijo, Elyas Abu Safiya, ha lanzado un desesperado llamamiento a la comunidad internacional:

«El silencio del mundo hoy puede significar la pérdida de una vida humana inocente.»

Cuando la humanidad es atacada

Pero Hussam Abu Safiya no representa únicamente el sufrimiento de un hombre. Representa el ataque sistemático que está sufriendo todo el sistema sanitario de Gaza. Desde el inicio de la ofensiva israelí, hospitales, ambulancias y centros médicos han sido objeto de ataques continuados.

Más de 1.700 profesionales sanitarios han perdido la vida y decenas permanecen detenidos en cárceles israelíes.

El Hospital Kamal Adwan, donde trabajaba Hussam, fue uno de los últimos hospitales que siguieron funcionando en el norte de Gaza. Hoy ya no existe.

Los hospitales están protegidos por el derecho internacional humanitario. También lo están los médicos, las enfermeras y el resto del personal sanitario. Salvar vidas nunca puede convertirse en un delito.

Una llamada internacional

Las concentraciones celebradas en Asturias formaron parte de una jornada internacional de movilización impulsada por organizaciones de solidaridad con Palestina y defensoras de los derechos humanos. En Asturias entre otras participaron: Plataforma Asturias con Palestina, Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, SoldePaz Pachakuti, Amnistía Internacional en Xixón, Avilés y Uviéu….

Durante los actos se recordó también la dimensión de la tragedia humanitaria que vive Gaza, con decenas de miles de personas fallecidas, millones de desplazadas y miles de niños y niñas asesinados desde el inicio de la ofensiva. Destrucción, muerte, hambre y enfermedades, miles de personas sin refugio donde cobijarse, víctimas de un cruel asedio.

Se leyeron las palabras de Amnistía Internacional, que ha exigido la liberación inmediata e incondicional del doctor Hussam Abu Safiya y ha alertado del grave riesgo que corre su vida.

También se recordó el reciente llamamiento de Naciones Unidas para exigir su puesta en libertad y expresar su preocupación por la situación de las personas palestinas detenidas en cárceles israelíes.

Nuestra forma de rebelarnos

Al terminar las concentraciones, las velas seguían encendidas, a pesar de la humedad del orbayo.

Su luz era pequeña. Insignificante frente a la inmensidad del dolor que vive Gaza, ante la oscuridad de la barbarie, la violencia, y la destrucción.


No podemos rendirnos, como dice un proverbio que se ha convertido en lema de Amnistía Internacional “vale más encender una vela que maldecir la oscuridad”.

Nosotros creemos que ningún gesto es demasiado pequeño cuando se trata de defender la dignidad de una persona. Puede que algunos nos llamen ingenuos/as, locos/as. Pero preferimos esa locura a la resignación.

Porque seguimos creyendo que las injusticias no se combaten desde el sofá ni desde el silencio. Se combaten levantando la voz. Nombrando a quienes otros quieren aniquilar. Acompañando a quienes hoy no pueden defenderse.

Creemos firmemente que la suma de muchas voces puede cambiar el acontecimiento de las cosas.

Que cada firma, cada concentración, cada vela, cada luz, y cada persona que decide no mirar hacia otro lado contribuye a construir un mundo más justo.

Esa fue nuestra forma de rebelarnos el 10 de julio de 2026.

Y seguirá siéndolo mientras Hussam Abu Safiya continúe encarcelado.

Porque defender a un médico que decidió quedarse para salvar vidas es, en realidad, defender la humanidad de todas y todos. ¡Free Abu Safiya, Libertad para Abu Safiya!

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