Andalucía
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Cuando una mujer sufre violencia sexual tiene que recorrer un camino lleno de piedras que parecen insalvables.

El pasado 22 de noviembre, Amnistía Internacional lanza el informe sobre violencia sexual donde se nos especifican todas las dificultades que tiene que pasar una mujer después de ser violada. Como si el mero hecho de sufrir esta humillación no fuese ya suficientemente difícil para la mujer, esta será más cuestionada que su propio agresor a cada paso que dé para denunciar.

Pero eso no es todo, si resiste a pasar por todos los obstáculos que se le van colocando en el camino eso no le garantiza con seguridad que su sentencia será justa ya que, como venimos observando en las últimas sentencias de este tipo de casos, las resoluciones son del todo insuficientes para los hechos que los mismos jueces describen. De hecho, estas sentencias sin sentido e injustas, serían consecuencia, en muchas ocasiones, de la amplitud de los términos de abuso y violación. Aunque próximamente veremos, quizás, un cambio en nuestra legislación que supuestamente resolvería este problema. 

En todo caso, esto no sería una justificación para que sigan en activo jueces que tienen una visión tan retrógrada de la mujer. Y aún en el caso de que esto fuera consecuencia de la ambigüedad de los términos, el poder legislativo tampoco podría justificarse, ya que desde hace 7 años existe un convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, conocido como el Convenio de Estambul, en el que  se encuentran una serie de artículos que definen todos los delitos de violencia sexual y de género y sus características, además de especificar cómo deben ser tratados. Por lo que esperamos que ese cambio de ley que anunció el Gobierno se haga efectivo lo antes posible.  

 Por todo esto, Amnistía Internacional ha lanzado un manifiesto a disposición de cualquier ciudadano donde se exponen todos los puntos que se exigen para la lucha activa contra la violencia sexual, entre ellos la falta de definición, tan necesaria, que acabamos de tratar; además de otras muchas exigencias sobre los abusos que las mujeres, víctimas de estos atroces actos, no pueden seguir soportando por más tiempo.  

Pincha aquí para consultar el Convenio de Estambul, y para leer y firmar el Manifiesto #NoConsiento, pincha aquí.

Paloma Morales, activista del Equipo de Medios de Comunicación de Amnistía Internacional Andalucía.

Publicado en lavozdelsur.es el 26 de noviembre de 2018

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