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Encendido de Torres y Atalayas por los Derechos Humanos en Gijón

Decenas de personas participaron en la creación de un gran círculo de luz en el Cerro de Santa Catalina en Gijón, por los derechos de las personas migrantes y refugiadas convocadas por Amnistía Internacional Asturias

Amnistía Internacional Asturias se sumó este año a la iniciativa “Encendido de torres, atalayas y talaiots del Mediterráneo” (#Encesa2026), una acción simbólica celebrada el sábado 31 de enero de 2026, allí donde las condiciones meteorológicas lo permitieron.

Ese día, cientos de localidades del Mediterráneo y del Mar Cantábrico, entre ellas Gijón, prepararon sus encendidos en zonas portuarias, torres y atalayas históricas para lanzar un mensaje común: los mares deben ser espacios de vida y no de muerte, puentes de humanidad y no fronteras de exclusión.

Foto de Ástor @laluzquevenmisojos

Una iniciativa con memoria y sentido

La acción, impulsada en 2016 por profesorado y activistas de Mallorca, resignifica el uso histórico de las torres de vigilancia costera. La fecha elegida coincide con el aniversario de la muerte de Juan Bautista Binimelis, matemático y creador del sistema de señales de humo y fuego que desde el siglo XVII servía para alertar de ataques piratas.

Hoy, frente al drama persistente de la migración y las miles de personas que pierden la vida en el mar, esas señales se transforman simbólicamente en faros de acogida, reclamando rutas seguras y el respeto a la vida y la dignidad humana.

Un gran faro de luz colectiva en La Atalaya de Gijón

En Asturias, la acción tuvo lugar en el Cerro de Santa Catalina, conocido como La Atalaya, enclave histórico desde el que se protegía la ciudad y donde se alza el emblemático “Elogio del horizonte” de Eduardo Chillida.

Durante semanas, la sucesión de temporales hizo temer que no pudiéramos llevar a cabo el encendido. Sin embargo, el 31 de enero el viento se detuvo, dejó de llover y, bajo una hermosa luna, los astros se alinearon para hacer posible nuestro Encesa —palabra que significa encendido tanto en asturiano como en catalán y mallorquín—.

La acción comenzó a las 18:30 horas, cuando el sol aún no se había ocultado del todo. Más de un centenar de personas se reunieron en La Atalaya, abrimos dos botes de humo amarillo y, con Julio Arbesú a la guitarra y el coro de Mar de Niebla, cantamos juntas “No dudaría” de Antonio Flores.

Testimonio desde el mar: salvar vidas no es un delito

La TPA grabó todo lo sucedido y emitió un amplio reportaje en su informativo de las 20:00 horas. En él se incluyó aAnabel Montes Mier, socorrista asturiana que desde hace años trabaja en barcos de rescate en el Mediterráneo.

Anabel ha salvado cientos de vidas y ha sido testigo directo del horror de las muertes en el mar, del miedo de quienes se embarcan en viajes desesperados, de la indiferencia institucional e incluso de ataques a pateras por parte de guardias costeras. También ha sufrido acoso y criminalización por realizar su trabajo: salvar vidas.

Anabel quiso acompañarnos ese 31 de enero y, junto a un activista de Amnistía Internacional Gijón, leyó el manifiesto de #Encesa2026, que incluía mensajes tan claros como estos:

No podemos permitir que ningún mar se convierta en cementerio invisible o en trinchera de odio.
No podemos aceptar que se juzgue a quien rescata, a quien acompaña, a quien extiende su mano.
Toda acción solidaria es un acto de decencia, de humanidad.

Un minuto de silencio por quienes no llegaron

Tras la lectura del manifiesto, se encendieron dos bengalas como símbolo de que Asturias quiere ser tierra de acogida. Cuando las luces se apagaron, guardamos un minuto de silencio en memoria de todas las personas que han perdido la vida en el mar.

Según la Organización Internacional para las Migraciones, en 2025 al menos 2.186 personas murieron o desaparecieron en el Mediterráneo. Desde Caminando Fronteras elevan la cifra hasta 3.090 muertes en las rutas de acceso a España en ese mismo periodo.

El silencio se rompió con un aplauso largo y sentido, y volvimos a cantar, esta vez “Solo le pido a Dios”.

Light painting: un círculo de luz y esperanza

Con la noche ya cerrada, comenzó la creación artística final: un gran faro de luz colectivo, dirigido por el artista asturiano Frodo Álvarez, de Children of Darklight (DKL), especialista en light painting.

Linternas en mano y con las pantallas de los móviles iluminadas en amarillo, decenas de personas formaron un círculo luminoso alrededor del Elogio del horizonte, alzando sus brazos como símbolo de esperanza, acogida y compromiso.

Por políticas migratorias justas y una sociedad inclusiva

Con este gesto simbólico reclamamos políticas migratorias justas, que garanticen rutas legales y seguras, así como una acogida digna para las personas migrantes y refugiadas. También alzamos la voz frente a los discursos que criminalizan y señalan, especialmente, a la infancia migrante.

Porque los derechos humanos no se negocian.
No son una opción ni un privilegio.
Son la base de nuestro pacto social y de nuestra dignidad colectiva.

La jornada concluyó con una danza prima, baile tradicional asturiano que se baila enlazando los dedos meñiques. En corro, frente al mar, cantamos:

“A todos los inmigrantes les damos la bienvenida,
aquí juntos frente al mar les damos la bienvenida.”

Un gran final para una acción espectacular.