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Homenaje en el Parque Ismael Fuente de Oviedo 2026

 

 

 

 

 

 

 

 

El pasado 2 de marzo, cuando se cumplieron diez años del asesinato de Berta Cáceres, y apenas un día antes del que habría sido su 55 cumpleaños, nos reunimos en Oviedo para rendirle un homenaje lleno de cariño, memoria y compromiso.

Fue en el Parque Ismael Fuente, a los pies de la placa conmemorativa dedicada a su nombre, junto a una fuente cuyo murmullo parecía recordarnos por qué luchó Berta: el agua, los ríos, la vida. Allí, rodeadas y rodeados de vegetación, escuchando el sonido constante del agua, volvimos a pronunciar su nombre en voz alta.

Cantamos “Me acuerdo del agua”, compuesta por Julio Arbesú e interpretada por Anabel Santiago, una preciosa canción que resonó en nuestros corazones. Colocamos flores silvestres junto a la placa. Y gritamos, uno a uno, una a una y juntos, con la misma fuerza que hace diez años resonó en Honduras: ¡Berta vive, la lucha sigue!

Porque Berta no fue solo una lideresa indígena lenca. Fue una defensora incansable del territorio y de los derechos humanos en Honduras, coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) y referente internacional en la defensa del agua frente a proyectos extractivos impuestos sin consulta ni respeto a las comunidades.

10 años sin justicia plena para Berta

A una década de su asesinato, la justicia sigue siendo incompleta. Así lo ha denunciado Amnistía Internacional, que ha condenado la persistente violencia contra quienes defienden el territorio y el medioambiente en Honduras y ha llamado a las autoridades a realizar una investigación exhaustiva que tome en cuenta los nuevos hallazgos del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), auspiciado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El informe final del GIEI es contundente: el asesinato de Berta era previsible y prevenible. Señala graves omisiones en la investigación que han truncado la búsqueda de justicia hasta hoy y plantea líneas concretas para avanzar en la identificación de quienes planificaron y financiaron el crimen. También propone un plan de reparación integral para su familia y para el COPINH.

Artículo de Ignacio Bernardo, expresidente de Amnistía Asturias en 2016 cuando nos visitó la hija de Berta Cáceres, Laura Zuñiga y su amigo, Gustavo Castro, testigo del asesinato.

Justicia a medias

Como afirmó Ana Piquer, directora de Amnistía Internacional para las Américas, diez años después la familia y el COPINH solo han encontrado una justicia a medias. Quienes ordenaron el crimen permanecen impunes, mientras las condiciones estructurales que hicieron posible esta tragedia no han cambiado. Honduras sigue siendo uno de los países más letales del mundo para quienes defienden el medioambiente.

Amnistía Internacional insta a las autoridades hondureñas —incluidas las recientemente electas— a implementar la ruta trazada por el GIEI, remover los obstáculos que han limitado el esclarecimiento del asesinato y continuar la investigación hasta deducir responsabilidades penales de todas las personas involucradas, especialmente de las autorías intelectuales.

Memoria en acción

El homenaje en Oviedo no fue solo un acto simbólico. Fue un gesto de solidaridad internacional. Fue decir que, aunque puedan arrebatar la vida a quienes defienden el agua y los bosques, no podrán borrar su ejemplo.

A los pies de aquella placa, junto al sonido del agua, comprendimos que honrar la memoria de Berta significa exigir verdad, justicia y reparación. Significa no acostumbrarnos a la impunidad. Significa seguir acompañando a su familia, al COPINH y a todas las personas defensoras que hoy continúan enfrentando amenazas.

Diez años después, su ausencia duele. Pero su legado nos convoca.

Por eso, desde Oviedo hasta Honduras, seguimos repitiendo con convicción:

¡Berta vive!
¡La lucha sigue!