Madrid
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Buena pregunta. Las personas solidarias y activistas siempre nos encontramos en la calle con otras personas que nos preguntan por qué nos metemos en estos “líos”, por qué “perdemos” nuestro tiempo y energía en preparar concentraciones, actos de concienciación, de recaudación o recogidas de firmas que no sirven para nada. Y mi respuesta a esa gente siempre es: “y, si dispones de tiempo para ello, ¿por qué no?”

Mónica Ruiz – Equipo América Latina (AIM)

Por eso, aunque pienses que no sirve de nada apuntarte a una carrera solidaria, te diré que estás en una equivocación. Dejar tu huella por Yemen, en la carrera “Corre por Amnistía” tiene un impacto aunque no lo creas. A veces, tendemos a pensar que sólo los gobiernos, los lobbies económicos y  las personas “poderosas” pueden cambiar  las cosas o las situaciones injustas y que lo que podamos hacer en nuestro día a día llega a tener un efecto tan pequeño –cuando lo tiene- que no merece la pena intentarlo. ¡Falso!

Cada granito de arena que movemos crea un efecto mariposa a lo largo del mundo. La historia está plagada de ejemplos. Grandes movimientos civiles que consiguieron cambiar situaciones injustas empezaron con unas pocas personas haciendo pequeñas cosas que se transformaron en algo grande cuando se unieron masas de gente. Amnistía Internacional nació de esta misma forma.

Cuando somos capaces de pensar en alguien más que no somos nosotros, alguien ajeno a nuestra vida, alguna desconocida con la que nos cruzamos en la calle o vemos en los medios, cuando te preguntas qué historia habrá detrás de su complicada situación y de esos ojos tristes… Es entonces cuando sientes ese empuje interior que te lleva a cambiar las cosas o, al menos, a intentarlo. Empiezas a creer en los pequeños gestos, en que la generosidad y la empatía no sólo existen en las películas o en los anuncios que intentan hacerte algún tipo de chantaje emocional para venderte algo.

Equipo corredor Amnistía Internacional

Todos escuchamos hablar sobre las guerras en los medios, en las redes sociales, de vez en cuando nos cruzamos con alguna imagen de la cruda realidad con gente sufriendo, con cadáveres en sus brazos, con la mirada fría de quien lo ha perdido todo, huyendo. Y eso en el mejor de los casos, porque cuando los medios no le dan cobertura a algunas de estas situaciones, como en el caso del conflicto de Yemen, esas personas, víctimas inocentes, ni siquiera existen para los demás.

Pero, esas personas son reales, tal vez no siempre lo tengamos en cuenta en esta vorágine de vida que en ocasiones no nos deja parar a pensar. Tal vez sea necesario echar el freno, vivir con al menos un pie en la tierra y poder empatizar con el resto de personas que no tienen la misma suerte que nosotros. Porque la realidad es que somos muy afortunados y es fruto del azar, bien podíamos haber nacido en cualquier otro país como Yemen rodeados de violencia, guerra, inseguridad en las calles, pobreza, hambre extrema. ¡Somos afortunados y afortunadas! Y cuando vives consciente de esa suerte, es mucho más fácil plantearte colaborar con los que no tuvieron tanta. Tenemos suerte de poder dedicar unas horas en una primaveral mañana de domingo a salir a correr, o simplemente a andar, para poner de relieve su situación y pedir a los poderosos que paren esta guerra.

Por todo esto, me atrevo a pedirte que te inscribas en “Corre con Amnistía” y que no sólo lo veas como una carrera, sino como la generación de una posibilidad para una persona que no ha tenido tanta suerte como tú. ¡Te necesitamos, te necesitan! El domingo 27 de mayo vente a formar parte del “Equipo Amnistía” por Yemen, es así como se cambian las cosas.

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