Madrid
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El pasado viernes 26 de septiembre, la escalinata del Museo Reina Sofía en Madrid se convirtió en un escenario de resistencia y esperanza. Amnistía Internacional Madrid, junto a la cantautora Rozalén y nueve coros madrileños, ofrecieron un concierto a capella que hizo vibrar a la Plaza de Juan Goytisolo.

Un canto por las mujeres de Gaza y Afganistán

Durante una hora, la música se transformó en protesta. Dirigidos por el maestro Miguel del Castillo García-Pablos, los coros Al Alba, Trovada, Vallekanta, La Horizontal, Sawabona, Cristóbal de Morales, Carpe Diem, Coro de Lenguas y el Coro de la Asociación de la Prensa de Madrid interpretaron tres piezas cargadas de simbolismo:

  • La puerta violeta, en versión coral de la canción de Rozalén.
  • No puedo abrir la boca, poema de la escritora afgana Nadia Anjuman convertido en canción.
  • Nana urgente para Palestina, del cantautor Marwan, como canto a la esperanza.
Intervención de Ana Sánchez. FOTO: Michele Parisato para AI

Ana Sánchez, activista del equipo MENA de Amnistía Internacional Madrid, daba la bienvenida al acto recordando que rompemos el silencio para que las voces de las mujeres no sean silenciadas ni en Gaza ni en Afganistán. Mujeres víctimas de apartheid y ahora genocidio, las gazatíes; mujeres víctimas de apartheid de género, las afganas.

Khadija Amin, periodista afgana refugiada en España, pidió “ alzar la voz por aquellas que han sido borradas de la sociedad bajo el régimen talibán. Por las que no puede hablar hoy, que no tienen sueños, las mujeres y las niñas han sido expulsadas de la sociedad, es muy duro escuchar como las mujeres están sufriendo dentro de Afganistán. El sueño de las niñas es vestirse de chico para poder estudiar porque ser niño es privilegio. No queremos este Afganistán, luchemos juntos para un Afganistán donde las niñas y las mujeres pueden tener libertad”.

La activista hispano-palestina María Faidi lo resumió en una frase contundente: “No pedimos más que el derecho a vivir en paz”.

Beatriz Romero, interpretando al coro.FOTO:Michele Parisato para AI

Rozalén, emocionada antes de sumarse a los coros, recordó la fuerza transformadora de las mujeres: “Somos más de la mitad de la población mundial. Siempre hemos sido pilar de nuestras comunidades, aportamos nuestro talento, nuestro trabajo y nuestra manera de ver la vida”.

En Gaza, más de 65.000 personas han muerto en los últimos dos años, de las cuales más de 28.000 eran mujeres y niñas, según Naciones Unidas. La población sufre bombardeos, hambruna y desplazamientos forzados, y las mujeres enfrentan además riesgos añadidos como partos de alto riesgo sin atención médica o abusos sexuales.

En Afganistán, las mujeres viven bajo un auténtico apartheid de género: más de 80 restricciones limitan sus derechos en educación, trabajo, movimiento, vestimenta y participación pública. A pesar de ello, muchas continúan resistiendo desde la clandestinidad, con escuelas secretas, protestas y campañas por su libertad.

En su intervención, Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, “La dignidad, la decencia y la indignación tienen mucho poder. Vivimos tiempos de incertidumbre, pero 80 años de lucha por los derechos humanos son un motor imparable. Ahora nos toca lograr que pare este genocidio”

Vista general público.FOTO: Michele Parisato para AI

Música como resistencia

La jornada demostró que la música no solo emociona: también denuncia, moviliza y siembra esperanza. Fue un acto colectivo para recordar que las mujeres de Gaza y Afganistán no están solas, que sus voces —aun cuando intentan silenciarlas— resuenan con fuerza en todo el mundo.

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