Madrid
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El martes 14 de octubre, nos reunimos un nutrido grupo de mujeres (en su mayoría) para disfrutar, versándonos en materia de violencia sexual, de las reveladoras aportaciones de cinco mujeres, todas ellas con perspectivas distintas que explorar, pasando por sociología, violencia digital, violencia sexual en mujeres con discapacidad y educación en consentimiento. Esto es la crónica de una jornada sobre violencia sexual organizada por Amnistía Internacional

Silvia Fleckinger. Participante en la Jornada

Se abordaron numerosos temas, de los que uno nos impactó particularmente: la esterilización forzada y/o sin su consentimiento de mujeres con discapacidad (tanto física como intelectualmente) ha sido legal, y es más, apoyada por el Estado, hasta 2020. Entre 2005 y 2016 se firmaron más de 1.000 sentencias judiciales declarando a estas mujeres “incapacitadas» para ser madres. A pesar de esto, y de que el Comité de Derechos Humanos de la ONU lo reconoce como una tortura, no ha habido ningún intento de reparación o disculpa pública por parte del Estado.

Por otro lado, me llamaron la atención conceptos o perspectivas que tal vez conocía, pero no se habían materializado en mi mente: la definición sociológica de “violencia” me pareció muy interesante, entendiéndola como “conducta que se sale de lo normal”. Además, para la socióloga Clara Guilló, convergen dos “estilos” de patriarcado: el del “consentimiento”, que finge buscar el “empoderamiento” sexual de la mujer, cuando en realidad busca, una vez más, el placer masculino; y paralelamente, se observa el patriarcado “de toda la vida”, el de los “estoicos”, que pretenden normalizar el concepto de “high-value women”, queriendo perpetuar la violencia sexual y el sistema patriarcal que la sustenta.

Con respecto al consentimiento, no debe entenderse como algo necesariamente sexual. Es un concepto en el que se debería educar a los y las niñas desde su primera infancia, ya que comienza con conocimientos como saber reconocer y nombrar las partes privadas, entender que uno puede poner límites en relación con los y las demás, independientemente de que sean o no sean familiares, que no se deben guardar “secretos” con nadie, o las dinámicas y peligros de la presión de grupo. En otras palabras, es imprescindible recibir una buena educación en esta materia para un desarrollo íntegro en todos los planos, ya sea sexual, físico o emocional.

Por último (aunque se podrían escribir páginas y páginas sobre esta mesa redonda), me pareció reveladora la comprensión del “sí” y el «no» no como un ”permiso”, sino como un continuo, algo que fluye, no en su concepto, sino en su respuesta. En cuanto a esto, considero relevante profundizar en el «continuum de violencia” de Liz Kelly.

Finalmente, se puede pensar en la masculinidad frágil como algo que se rompe con los mismas métodos que utiliza, lo cual resulta irónico y divertido (esta comprensión surge de la extravagante intervención de un activista que está llevando a cabo un proyecto en el que se ejerce sobre los hombres lo que sufrimos las mujeres a diario, véase, por ejemplo, tocarles el culo, porque a quién no le gusta eso, ¿verdad?).

Hay que entender la violencia sexual como un «problema de todos y todas”, y saber hacer llegar este mensaje a los hombres y la sociedad en general: ¿cómo hacerles sentirse interpelados en un mundo de una violencia institucionalizada y un viraje a la extrema derecha de cada vez más hombres jóvenes? Debemos preguntarnos qué rol pueden jugar las organizaciones en la lucha contra la violencia sexual, y qué podemos hacer nosotras individualmente.

¿Cómo podemos crear espacios seguros cuando nosotras, o gente a la que conocemos, sufren violencia sexual?

TALLER DE POESÍA

Después de un delicioso piscolabis, nos reunimos un grupo de unas veinte mujeres con la poetisa Alejandra Martínez de Miguel, que nos retó con un ejercicio de escritura automática de quince minutos, mientras salpicaba el espacio de preguntas como «¿cómo está mi cuerpo ahora?». Fue un lapso de fluir de conciencia vertiginosa del que surgieron joyas que podrían derivar en poesía. Quizás sea una de las mejores formas de conocerse a sí mismo. Tras ello, compartimos nuestras impresiones y sentires sobre este ejercicio y el poder de la poesía, en particular en el contexto de la violencia sexual. Una chica en específico me inspiró y me descubrió algo nuevo con cada cosa que dijo. Creo que habríamos sido muy buenas amigas. Qué forma tan bonita de aprender, y de convertirse en una mejor poetisa.

A continuación, leímos y analizamos en pequeños grupos varios textos de mujeres, de poesía a novelas, que podían provocar reacciones muy distintas. Los comprendimos desde nuestros sentimientos, siempre conscientes de que la literatura la vive cada alma de una forma distinta, con infinitos matices. ¿Qué versos resonaron más en nuestros oídos? Con la guía de Alejandra, exploramos las dualidades que se pueden observar en un texto: ¿señala la violencia o la repara? ¿Me empodera o me daña? ¿Utilizaríamos este material para educar? Con esto en mente, construimos un texto, un collage de las frases más impactantes, que pareció llevarnos a la liberación sexual, ¿empoderamiento? Eso no lo sé, se trata de ese concepto tan complejo, amplio y peligroso, que los hombres gustan de esgrimir en contra de la mujer. La poesía puede ser brutalidad, sutilidad o sonoridad. La poesía puede ser muchas.

POEMA COLLAGE

Como si comerle algo a alguien fuese un castigo,

rompo las distancias lógicas de cortesía

borracha de euforia

el primer impacto fue confuso

y hoy será el día

más difícil de superar.

Dicen, “Todavía tenemos que ver si te matamos”.

LECTURAS RECOMENDADAS

  • “No me gusta mi cuello”, Nora Efron
  • “Siemprevivas”, María Nieto
  • “Al cuerpo de una mujer”, Alejandra M. de Miguel
  • “La vergüenza”, Annie Ernaux
  • “El acontecimiento”, Annie Ernaux
  • “La fuerza”, Noelia Morgana
  • “Las niñas siempre dicen la verdad”, Rosa Berbel
  • “Profundidad de campo”, Yolanda Castaño
  • “El celo”, Sabina Urraca
  • “La mala costumbre”, Alana S. Portero
  • “Las apañadas”, Elena Pastor Monedero
  • “Otras maneras de usar la boca”, Rupi Kaur
  • “El cielo de la selva”, Elaine Vilar Madruga
  • “Manual de aguafiestas feminista”, Sara Ahmed