Andalucía
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Artículo de opinión de María Jesús Monedero en la edición del Diario Córdoba de 25 de agosto de 2019

El año pasado, por estas fechas, escribí un artículo en el que mostraba añoranza por las antiguas «serpientes de verano». Hemos ido a más. La trepidante actualidad informativa del mes de agosto de 2019 me abruma. Me he pasado todo el mes tomando notas y no sé por dónde empezar. Pero, en realidad, sí lo sé, claro: una vez más, intentaré rescatar países, personas, que están algo escondidas en los informativos.

Egipto. Hace un par de años nos visitó, en Córdoba, Ahmed. Había estado acogido al programa de defensores de Amnistía Internacional y, al acabar, había pedido asilo político porque no se atrevía a volver a Egipto. Hablamos bastante y comentamos cómo, en España, se habla poco de Egipto, se ve lejos, salvo en sus aspectos turísticos. El 14 de agosto fue el aniversario de los sangrientos sucesos de 2013, cuando las fuerzas de seguridad mataron al menos a 900 personas, durante la dispersión violenta de las acampadas de las plazas de Rabaa al Adawiya y Al Nahda.

«El hecho de que ni un solo miembro de las fuerzas de seguridad ni quienes tenían la responsabilidad de mando sobre estas hayan rendido cuentas de los homicidios ha promovido un clima de impunidad generalizada».

Ecuador. Cuando las noticias del terrible incendio en la Amazonia brasileña nos estremecen, tenemos que acordarnos de Patricia Gualinga, Nema Grefa, Salomé Aranda y Margoth Escobar, mujeres amazónicas de Ecuador empeñadas en proteger la selva más grande del mundo. Han sufrido ataques y amenazas de muerte. Las actividades económicas a gran escala, como la extracción de petróleo, la minería y la explotación forestal, constituyen a menudo una amenaza para el medio ambiente y para las personas. El asesinato de Berta Cáceres, de Honduras, sigue pendiente de esclarecimiento.

Irán. Yasaman Aryani, de 24 años ha sido condenada a 16 años de cárcel por repartir flores a otras mujeres y promover el abandono del velo. Nasrin Sotoudeh sigue en la cárcel. Como abogada, defendía a las mujeres que se negaban a acatar las degradantes leyes sobre el uso del velo o hijab.

Y dos buenas noticias: la liberación del bloguero mauritano Mohamed Mkhaïtir, condenado a muerte y recluido arbitrariamente durante más de cinco años tras publicar un blog sobre la discriminación basada en la casta. La absolución, el 19 de agosto, de Evelyn Hernández, sentenciada a 30 años de cárcel en El Salvador, por el aborto espontáneo producido por una emergencia obstétrica. Ha sido una victoria rotunda para los derechos de las mujeres en El Salvador que tiene que poner fin de una vez por todas a la vergonzosa y discriminatoria práctica de criminalizar a las mujeres.

Y mientras disfrutaba de bonitos paisajes, del mar, observaba mariposas, me identifiqué con la canción Abril 74, de Lluís Llach: Companys, si sabeu/on dorm la lluna blanca,/digueu-li que la vull/però no puc anar a estimar-la,/que encara hi ha combat. (Compañeros, si sabéis donde duerme la luna blanca/ decidle que la quiero/ pero que no puedo acercarme a amarla/ porque aún hay combate).

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