Andalucía
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Artículo de opinión de María Jesús Monedero en la edición del Diario Córdoba de 29 de setiembre de 2019

Campo, campo, campo/ Entre los olivos/ Los cortijos blancos (Antonio Machado)

La palabra campo, en el poema de Antonio Machado, y en nuestro imaginario, nos evoca sensaciones placenteras, momentos de relajo. También campamento nos trae aromas de ocio,

Pero campo, campamento, pueden nombrar realidades terribles.

Entretenidos con la política local y los mensajes de Twitter, con acontecimientos diversos, tenemos aparcadas algunas historias. Es verdad que motivos recientes de preocupación hemos tenido: sigue habiendo bombardeos en Yemen, destrucción de casas en Palestina, personas a las que rescatar en el mar, y tanto…

Pero ¿qué ha pasado con quienes estaban en campos de refugiados? El 15 de septiembre Médicos Sin Fronteras publicó un artículo titulado «Las islas griegas, una vez más, en punto crítico». Copio algunas frases: «Según las cifras oficiales, casi el 40% de los solicitantes de asilo que viven en Lesbos son reconocidos oficialmente como ‘vulnerables’ y, por lo tanto, se les permite trasladarse a Grecia continental para recibir atención especializada. (…) Después de ser estabilizados, los pacientes tienen que regresar a Moria, donde se enfrentan a muchos factores que les recuerdan horribles experiencias pasadas. Para alguien que ha sufrido tortura, incluso ver el alambre de espino o soldados puede provocar paranoia».

También en septiembre, un reportaje de El País nos habla de españolas en los campos para familias yihadistas. «Son cuatro mujeres y son madres, o están al cargo, de 17 menores con los que están recluidas en los campos para familiares de combatientes del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) en el noreste de Siria».

Independientemente de las responsabilidades que tengan que asumir estas cuatro mujeres recluidas, sus familias en España han solicitado su repatriación y que «los saquen de ese campo con condiciones insalubres y peligrosas para la vida de los pequeños».

Más. Hace dos años la crisis de los rohingya abrió informativos y ocupó portadas. Hoy, los rohingya ya no abren informativos. Casi un millón de rohingya viven refugiados en Bangladesh, la mayoría en Kutupalong, que se ha convertido en el campo de refugiados más grande del mundo.

Y una buena noticia: Alejandra Barrera, activista transgénero salvadoreña, recluida por motivos de inmigración en Estados Unidos desde 2017, fue puesta en libertad a última hora del viernes 6 de septiembre de 2019. Había pedido asilo en Estados Unidos en noviembre de 2017. Estuvo detenida en el Centro Penitenciario del Condado de Cibola, en Nuevo México, donde denunció una atención médica inadecuada e insensible. Las autoridades le negaron la libertad condicional en cinco ocasiones. No era un Campo, era un Centro de detención. No es tan diferente.

«Campo, campo, campo, entre los olivos los cortijos blancos». Antonio Machado murió, en el exilio, hace ochenta años.

En la imagen: Dos niños migrantes se abren paso en un campamento improvisado junto al campamento de personas refugiadas y migrantes de Moria, en la isla de Lesbos, Grecia, el 17 de septiembre de 2018. © REUTERS/Giorgos Moutafis

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