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El poeta Abdul Hadi Sadoun durante la lectura de poemas sobre la situación de Irak organizada por Amnistía Internacional Madrid

Irak: protestas (y represión) detenidas por el COVID-19

Tras hacer frente a amenazas como el Daesh, una ola de protestas ciudadanas se ha expandido por Irak exigiendo mejoras en las condiciones de vida, así como el fin de la corrupción. El COVID-19 las detuvo, pero han vuelto a resurgir.

Autor: Juan Bautista Cartes, Equipo Medio Oriente y Norte de África (MENA) de Amnistía Internacional Madrid

Tras las entradas dedicadas a Palestina, Irán y Sáhara Occidental, concluimos nuestra serie sobre libertad de expresión en la Región MENA centrándonos en el estado de Irak. En primer lugar, como información de contexto, hemos de tener en cuenta que a pesar de que la campaña militar contra el Daesh se dio por concluida a finales de 2017, tanto el Gobierno central iraquí como el Gobierno de la región del Kurdistán siguen desarrollando operaciones militares a pequeña escala contra células supervivientes del grupo terrorista. Por su parte, aunque los desplazados internos comienzan a regresar a sus lugares de origen, el ritmo de reconstrucción es muy lento y la ayuda al desarrollo en 2019 menguó respecto a años anteriores. Además, ese mismo año, el Kurdistán iraquí ha sido el destino de más de 17.000 personas que huían de las operaciones militares turcas en el noroeste de Siria.

Centrándonos en la libertad de expresión, en octubre de 2019 se expandieron las protestas multitudinarias por todo Irak aclamando la mejora de los servicios públicos, las condiciones de empleo y el fin de la corrupción. Si bien tales protestas lograron la dimisión del primer ministro Adil Abdul Mahdi, Amnistía Internacional ha denunciado el uso de fuerza excesiva contra los manifestantes por parte de los cuerpos de seguridad, así como detenciones arbitrarias e intimidación contra activistas o profesionales del derecho que representaban a los propios manifestantes. Igualmente, las autoridades establecieron toques de queda y bloquearon el acceso a internet en todo el país.

Tras la expansión del COVID-19, y decretarse, por ende, un confinamiento parcial de la población, las protestas se redujeron en gran medida. No obstante, tras la elección de un nuevo primer ministro, Mustafa al Kadhim, estas han vuelto ha resurgir. Al respecto, Amnistía Internacional ha dirigido una carta abierta al nuevo dirigente instándole a garantizar los derechos humanos y a que estos ocupen un lugar central en la nueva agenda.

Como en las entradas anteriores concluimos esta píldora informativa con un reflexivo poema, en este caso, del iraquí Abdul Hadi Sadoun.

La ciudad
Y la ciudad ahora,
una línea torcida en mis manos
un callejero de desilusiones.
Desde esta puerta salgo a recibir al día
y desde la misma despido los atardeceres
que se empapan en su fiesta de ámbar.
Ante esta piedra
almaceno mi aliento para otra novillada.
Es un día confuso y desacorde
planifica mis destinos en la cesta de la nada.
Aquí mis pasos
estampan sus eternos laberintos.
El atardecer gris
espera
la fruta que cosecha mi mañana.
Aquí mis nubes merman,
sombra de tentativas crudas.
Nos une
el miedo, no el amor, querida
por eso nos abrazamos todo el rato.

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