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Pancarta a favor de la sanidad pública

La Comunidad de Madrid desoye 12 años de recomendaciones internacionales sobre atención primaria

Amnistía Internacional publica hoy el informe ‘La otra pandemia’, que analiza cómo la falta de inversión y de planificación sanitaria ha causado el abandono de personas vulnerables, enfermedades desatendidas y diagnósticos, en algunos casos, demasiado tardíos

Nota de prensa enviada el 25 de febrero de 2021

  • La región ha destinado un 11,48% del total del gasto sanitario a reforzar la atención primaria frente al 25% que recomendaba la OMS, al tiempo que se cerraron 21 centros y 87 consultorios locales 
  • Activistas de Amnistía Internacional celebrarán concentraciones frente a centros de salud de la Comunidad de Madrid durante todo el jueves 25 exigiendo una ‘Sanidad Pública de Calidad’

El sistema de atención primaria en la Comunidad de Madrid ha sufrido dos pandemias: la de la COVID-19, y la de la gestión sanitaria, que ha adolecido de una falta de planificación e inversión suficiente para afrontar la primera, situando este servicio entre el abandono y el desmantelamiento

Así lo denuncia Amnistía Internacional en un nuevo informe llamado ‘La otra pandemia’, en el que se recomienda incrementar, de manera urgente, las plantillas de la atención primaria con el fin de alcanzar ratios de profesionales de otros países de la Unión Europea, para hacer frente al aumento del volumen de trabajo y a la campaña de vacunación.

España lleva doce años desoyendo las recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Relator Especial ONU sobre el derecho a la salud, que instaban a los Estados a reforzar la atención primaria y destinar el 25% del total del gasto sanitario a este nivel asistencial; sin embargo en España ha sido más bien al contrario, ésta se ha visto reducida en un 13% entre 2009 y 2018. En el caso de la Comunidad de Madrid el porcentaje de inversión en atención primaria se redujo en esta etapa hasta el 11,48%

Así mismo, se han desoído recomendaciones de la OMS y mecanismos internacionales que instaban a reforzar la atención primaria desde el inicio de la pandemia para poder garantizar el derecho a la salud de todas las personas, de manera especial las que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad. De hecho, España está por debajo de la mayoría de los países de nuestro entorno en un ratio de personal médico en atención primaria y de enfermería por 1.000 habitantes de 0.77 y 0.66 respectivamente, en el caso de la Comunidad de Madrid este ratio es aún menor siendo 0,76 para personal médico y 0,64 para enfermería. Estos ratios no han sufrido prácticamente cambios en los últimos diez años y, en el caso de la de personal facultativo de atención primaria,está muy alejadas de las de países como Portugal, con mejor ratio de Europa (2,6), Irlanda (1,82), Países Bajos (1,61), Austria (1,56) y Francia (1,42)

“Ningún sistema sanitario podía estar preparado para una pandemia de tal magnitud, pero la estamos afrontando con un sistema de salud muy debilitado como consecuencia de las medidas de austeridad llevadas a cabo en los últimos años, especialmente con respecto a la atención primaria, fundamental para hacer frente a este tipo de crisis”, señala Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España. Casi un año después y con la tercera ola de récord de contagios encima, las autoridades no parecen haber rectificado”, añade. 

“La importancia de la atención primaria ha estado más presente en los discursos institucionales que en las decisiones políticas: la valoración de su capacidad asistencial  ha estado ausente en el diseño de las medidas de salud pública. Actualmente, en plena campaña de vacunación, nos encontramos en una situación cercana al colapso”, denuncia Marta Mendiola, responsable de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en Amnistía Internacional España.

Por ello, Amnistía Internacional considera fundamental la puesta en marcha urgente del Plan de Atención Primaria anunciado el pasado mes de septiembre por el gobierno madrileño, que recogía líneas de actuación para disminuir la presión asistencial, y mejorar la gestión de la atención, así como aumentar las plantillas de profesionales.

Consecuencias de una gestión deficiente

Amnistía Internacional lamenta que esta gestión deficiente haya tenido y tenga todavía graves consecuencias sobre el acceso al derecho a la salud en España durante la pandemia, especialmente para las personas más vulnerables, que padecen enfermedades crónicas o que requieren una mayor dependencia del sistema sanitario (aquellas con cáncer, enfermedades cardiovasculares o diabetes, entre otras); las personas mayores, las personas que padecen enfermedades de salud mental, o inmigrantes

También las mujeres, que representan el 75% de las cuidadoras de personas enfermas, han soportado de manera especial la quiebra de la atención primaria, al asumir los cuidados de salud que una atención primaria desbordada no podía proporcionar. Asimismo, las mujeres han sufrido un incremento de la violencia de género durante la pandemia en un contexto en el que el sistema de atención primaria, uno de los niveles que se ha demostrado que es eficaz para la lucha contra este tipo de violencia, podría no estar teniendo los medios suficientes para detectar estos casos. 

A la falta de personal ya existente previo a la pandemia y a la sobrecarga asistencial, así como a las listas de espera en atención primaria, que aunque varía según el centro se sitúan en la actualidad en torno a dos semana en algunos casos, se sumó hasta abril de 2020 el cierre de 21 centros y 87 consultorios locales en la Comunidad de Madrid, así como la modificación de protocolos asistenciales y el cambio del modelo presencial al telefónico, que se ha llevado a cabo sin el refuerzo de medios suficientes y sin información y formación adecuada para pacientes o personal sanitario.

Esta situación ha generado múltiples barreras en el acceso a la salud y ha tenido un impacto en personas cuyo retraso en la atención sanitaria podría haber agravado su condición de salud o retrasado un diagnóstico. Además, esta merma en la accesibilidad a centros de salud, la falta de medios suficientes y una gestión de la pandemia que no ha integrado de manera adecuada las necesidades especiales de las personas con patologías no-COVID en la respuesta a la crisis, ha provocado una discriminación indirecta de éste grupo de personas.

Según una encuesta realizada por la Plataforma de pacientes con enfermedades crónicas sobre el acceso a la atención sanitaria durante la pandemia, al 69% de las personas entrevistadas le cancelaron diversas consultas programadas de manera previa a la crisis por COVID-19, entre las que se encontraban las consultas hospitalarias (46,3%), las del hospital de día (3,4%) y de atención primaria (19,3%). Sólo el 25,3% de las personas a las que se les cancelaron las consultas, tuvieron acceso a  los centros de atención primaria una vez finalizado el confinamiento.

El retraso en los diagnósticos podría provocar muertes

Amnistía Internacional señala con preocupación que, aunque todavía es prematuro sacar conclusiones sobre el impacto de la gestión de la pandemia en indicadores de salud de otras patologías, lo cierto es que ya hay algunos informes que señalan ese deterioro.

Según datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) desde el inicio de la pandemia se han registrado cuatro periodos con exceso de mortalidad respecto a la estimación esperable, que han dado lugar a que entre marzo de 2020 y febrero de 2021 el exceso de mortalidad ha sido de 81.608 personas

Otro ejemplo es el del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP), formado por 500 especialistas de todo el país, que han advertido que la crisis sanitaria provocada por la COVID-19 lastrará hasta un 5% la supervivencia en cáncer de pulmón en España, lo que supondría 1.300 muertes adicionales.

Listas de espera eternas, llamadas perdidas, puertas cerradas

Aunque algunas Comunidades Autónomas han tomado medidas, como la contratación de  personal, éstas no han sido suficientes para atender, con rapidez, el incremento de la presión asistencial que ha supuesto la pandemia, en un sistema que ya contaba con una fuerte sobrecarga  y escasez de medios. 

Las listas de espera se han incrementado llegando a ser, en algunos casos, de hasta dos semanas. Las cifras oficiales de Cataluña muestran que el 62% de las personas que solicitaban una cita tenían que esperar entre 5 y 10 días para ser atendidas antes de la pandemia, Castilla La Mancha afirma haber pasado de una lista de espera en 2019 de 1 a 3 días a una de 3 a 6 días en 2020. La Comunidad Autónoma de Madrid no ha facilitado esa información a Amnistía Internacional, sin embargo la organización ha recogido testimonios que confirman que la lista de espera se ha incrementado en algunos casos hasta dos semanas

Federico Armenteros, presidente de la Fundación 26 de diciembre lo explicaba así a Amnistía Internacional: “El centro de Lavapiés cerró, pero yo creía que estaba abierto. Y llamaba y llamaba, pero no me cogían, te salía el contestador con indicaciones por si tenías síntomas de COVID. No se informó a la población. Era una situación alarmante de inseguridad». 

Otros pacientes se quejan de que muchas de las consultas médicas no pueden ser atendidas por teléfono: “Una consulta telefónica para que te receten paracetamol, puede valer. Pero para que te hagan una revisión de una mama, como le ha pasado a alguna compañera, que le han dado radioterapia y le querían hacer la revisión de la mama telefónicamente, eso no vale” protesta María Luisa, de ROSAE.

Un personal sanitario exhausto enfrentándose a nuevas olas y a la campaña de vacunación

El abandono del sistema de Atención Primaria que denuncia Amnistía Internacional también se extiende al personal sanitario, que ha llevado a cabo su labor arriesgando su seguridad y bienestar, y sufriendo, sobre todo al inicio de la pandemia, una falta de medios de protección que colocó a España, en abril, como el país europeo con más cifras de contagio en el sector en Europa y que hasta el momento ha dejado 89 profesionales fallecidos y 123.603 personas contagiadas. Algunos y algunas profesionales han acudido a visitar a personas enfermas en su tiempo libre debido a que la atención domiciliaria se ha visto afectada seriamente, o han realizado llamadas con sus propios teléfonos personales con el objetivo de hacer frente a la saturación de las líneas.

“Como responsables del cuidado, cuando vemos que, a pesar de que no paras de hacer llamadas, de quedarte más horas de trabajo, no llegas a todo, irte a casa, conduciendo, llorando porque no has llegado a cuidar a alguien a quien puedes llevar mucho tiempo cuidando, y estar en tu coche pensando ‘no he llamado a Juana, ¿cómo estará?’ Y al día siguiente la llamas y Juana tiene dolor… La frustración que ha llevado el personal sanitario ha sido tremenda: ¿por qué no han puesto más profesionales?”, se lamenta Alda Recas, presidenta de la Asociación Madrileña de Enfermería (AME).

Un sistema ya infradotado de personal que ha visto cómo la sobrecarga asistencial de los profesionales sanitarios ha llegado a alcanzar en muchos centros cifras de hasta cien pacientes al día por personal facultativo. Las mujeres sanitarias en general y, en especial, las que tienen personas dependientes a su cargo han sufrido de manera especial esa sobrecarga.

Una encuesta realizada por la AME a 1.025 profesionales enfermeras durante la pandemia reveló que el 94%  de ellas estaban preocupadas por su bienestar, el 64,7% por su salud física y el 75,8% por su salud mental. La misma encuesta indicó que más del 90% de las enfermeras participantes decían tener ansiedad y angustia y más del 85%, estrés

«Aún estamos a tiempo de revertir esta situación si se toman medidas adecuadas para fortalecer la capacidad asistencial de la atención primaria, tanto en recursos humanos como en infraestructuras y recursos materiales. Pero no podemos dejar pasar ni un día más: necesitamos alcanzar el porcentaje del 25% del total del gasto sanitario público tal y como recomienda la OMS», señala Esteban Beltrán. 

Manifestaciones en los centros de sanidad de la Comunidad de Madrid

Grupos de activistas de Amnistía Internacional se reunirán en diferentes centros de atención primaria de la Comunidad de Madrid con el objetivo de exigir una sanidad pública de calidad  en Madrid ciudad se prevé una concentración en el Centro de Salud de Lavapiés, Calle embajadores 41, a las 11.00 horas, donde se atenderá a la prensa.

Además también se realizarán concentraciones en centros sanitarios situados en Moratalaz y Prosperidad, así como en Tres Cantos, Collado Mediano, Collado Villalba, El Escorial, Rivas Vaciamadrid y Alcalá de Henares