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La necesidad de celebrar el 8M crece. Al empeoramiento de la situación de las mujeres con la COVID19, se añade la histórica pandemia de feminicidios, numerosos y muchas veces escondidos bajo datos de “accidentes”, como el caso de Karla Pontigo en 2012

Autor: Equipo de Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales de Amnistía Internacional Madrid

Se acerca el 8M y este año vamos a llenar las calles de nuestro mundo virtual, empezando por nuestros grupos de Whatsapp y Telegram, pasando por nuestros estados, llenando Twitter y Facebook de posts reivindicativos (o no) y coloreando de violeta nuestro mundo virtual.

Ahora más que nunca nuestra voz debe ser más fuerte y ruidosa porque con la llegada de la pandemia se ha registrado un incremento de la cantidad de mujeres que solicitaron algún tipo de apoyo o intervención por violencia de género. Los asesinatos, de hecho, son solo la punta del iceberg de una situación que va desde el aparentemente insignificante comentario humillante hasta la violencia física.

Iceberg de la violencia de género

Hay que gritar más fuerte porque en el mundo hay países como México en el que tan solo entre enero y febrero de 2019 fueron asesinadas, en promedio, 10 mujeres al día (1). Por ejemplo, en un estado del país (Estado de México, alrededor de 16 millones de habitantes) solo en el año 2019 se reportaron 300 desapariciones de mujeres, 318 homicidios dolosos de mujeres y 122 feminicidios. La llegada de la pandemia ha empeorado su sistema judicial, ya objeto de observación por organismos de derechos humanos en el pasado, debido a irregularidades y violación a los derechos de acceso a la justicia. La existencia de estas fallas estructurales y sus consecuencias en el Estado de México se refleja en las investigaciones del feminicidio y la desaparición de decenas de mujeres anteriores a la pandemia, e incide directamente en la probabilidad de que estos casos queden impunes, impidiendo cumplir con el debido proceso, y constituyen una violación del derecho de las víctimas a acceder a justicia, verdad y reparación (2).

Además de los feminicidios “oficiales” hay más casos que ni siquiera se reflejan en este tipo de datos porque se esconden bajo otras causas de muerte como accidentes.

Uno de estos casos es el caso de Karla Pontigo, una chica de 22 años que fue víctima de feminicidio en el estado de San Luis Potosí. La noche del 28 de octubre de 2012 su hermano fue a buscarla a la discoteca donde trabajaba y la encontró en el suelo gravemente herida. Karla murió esa madrugada en el hospital debido a las lesiones. 

La primera investigación presentó diversas irregularidades:

  • No protegieron la escena del crimen y el área fue limpiada
  • No tomaron fotografías de la escena
  • No protegieron la cadena de custodia de las muestras y pruebas
  • Perdieron las pruebas que podían establecer si hubo agresión sexual. 
  • Le negaron a la familia el acceso al expediente desde el primer día
  • No tomaron en cuenta las pruebas de acoso sexual ejercido por el patrón de Karla y presentadas por su madre.
  • No hubo perspectiva de género

Aún hoy, “oficialmente”, sólo la puerta de cristal merece ser condenada, a pesar de que con esto no se explica cómo Karla pudo ser agredida sexualmente y mordida en el labio. La realidad es que el caso de Karla fue un feminicidio. Su cuerpo presentaba lesiones con un grado alto de violencia, evidencias de agresión sexual y su madre proporcionó información a las autoridades investigadoras sobre la violencia psicológica y el acoso sexual que Karla sufrió por parte de su jefe. A pesar de las pruebas, la línea de investigación fue que Karla se había estrellado con una puerta de cristal.

Finalmente, en el 2019 la suprema corte de Justicia de la nación declaró que la muerte de Karla debía ser investigada con perspectiva de género y que se debe investigar a las autoridades que negaron el derecho al debido proceso y el acceso a la verdad.

Gritamos para avanzar en esta lucha, que esperemos que alguna vez sea solo “histórica”, porque acabemos con las desigualdades. Historias como la de Karla nos tienen que dar la fuerza para gritar el 8M y todos los días de nuestra vida: ¡#NiUnaMás!

Si quieres ayudar y solicitar que se realice una investigación judicial efectiva y con perspectiva de género, y que se lleve a la justicia a quiénes realizaron todo este proceso lleno de irregularidades, apóyanos mandando una carta a las autoridades mexicanas.

(1) Vivan las mujeres
(2) Informe “Como anillo al dedo”

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