Madrid
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En el marco de la campaña «Parad el racismo y no a las personas», impulsada por Amnistía Internacional junto a numerosas organizaciones de derechos humanos, celebramos un encuentro en el contexto de nuestra Asamblea autonómica el pasado mes de marzo, para reflexionar sobre una realidad que continúa afectando a miles de personas en España: el racismo cotidiano, los discursos de odio y las identificaciones policiales basadas en el perfilamiento racial.

Cuando el racismo condiciona tu dia a dia

Por: Equipo de Comunicación

La campaña, busca visibilizar cómo determinadas prácticas estructurales e institucionalizadas tienen un impacto desproporcionado sobre las personas racializadas y recordar que la lucha contra el racismo exige no solo cambios sociales, sino también medidas políticas que garanticen la igualdad y el respeto de los derechos humanos.

Con este objetivo contamos con la participación de Ana Lucía Ntouck Simarro, estudiante de Antropología Social y Cultural, monitora de ocio y tiempo libre y líder juvenil, con quien conversamos sobre las experiencias que viven muchas personas racializadas y, especialmente, los jóvenes con los que trabaja.

La conversación partió de una realidad que sigue afectando a miles de personas en España: los controles policiales motivados por el color de la piel o el origen étnico, una práctica denunciada desde hace años por organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos por su carácter discriminatorio y por las consecuencias que tiene sobre quienes la sufren.

Durante el encuentro, Ana Lucía compartió algunas de las experiencias que muchas personas racializadas viven desde edades tempranas. Situaciones de trato diferenciado en espacios públicos, controles e identificaciones más frecuentes o la sensación de estar bajo sospecha de forma constante ilustran cómo el racismo puede formar parte de la vida cotidiana y condicionar la manera de relacionarse con el entorno.

Ese mismo racismo se manifiesta, explicó, en situaciones aparentemente pequeñas pero repetidas: entrar en un supermercado con la preocupación de no despertar sospechas, mantener siempre las manos visibles, evitar llevar mochila o modificar la propia conducta para reducir el riesgo de ser vigilada o señalada. Son estrategias de autoprotección que muchas personas racializadas incorporan a su vida diaria desde muy jóvenes.

Durante el coloquio también abordamos cómo estas experiencias afectan a la juventud. Los prejuicios, los discursos de odio y la discriminación cotidiana no solo generan miedo o frustración; también erosionan la confianza en las instituciones, condicionan el sentimiento de pertenencia y limitan las expectativas de futuro de muchos chicos y chicas.

Una de las reflexiones que surgió durante el encuentro fue cómo las experiencias de discriminación pueden llegar a condicionar los proyectos de vida hasta el punto de cuestionarse si formar una familia en España, por temor a que las futuras generaciones sufran las mismas situaciones de racismo. Una realidad que pone de manifiesto el alcance y las consecuencias del racismo en nuestra sociedad

Todo ello invita a pensar no solo en las consecuencias inmediatas de la discriminación, sino también en su impacto sobre el sentimiento de pertenencia, la igualdad de oportunidades y la posibilidad de construir un futuro en condiciones de plena igualdad. Comprendemos que no estamos ante casos aislados, sino ante una realidad que interpela al conjunto de la sociedad. Escuchar estos testimonios es imprescindible para avanzar hacia políticas que erradiquen el racismo institucional y para construir un país en el que todas las personas puedan vivir con igualdad, dignidad y el pleno reconocimiento de sus derechos.

Encuentras en nuestro canal Youtube un extracto de la entrevista con Ana Lucía

En Amnistía Internacional, junto con un grupo de organizaciones y colectivos, promovemos la campaña Parad el Racismo. No a las personas. Aquí puedes leer y sumarte al Manifiesto por el fin de los controles policiales racista

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