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DERECHO A LA VIVIENDA: EL 11 DE NOVIEMBRE TENEMOS RAZONES PARA MOVILIZARNOS

El próximo 11 de noviembre, los sindicatos confederales y el Sindicato de Inquilinas han convocado una jornada de movilización en defensa del derecho a la vivienda. Una convocatoria que nos interpela ante una realidad cada vez más preocupante: el encarecimiento de la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de empobrecimiento y […]

El próximo 11 de noviembre, los sindicatos confederales y el Sindicato de Inquilinas han convocado una jornada de movilización en defensa del derecho a la vivienda. Una convocatoria que nos interpela ante una realidad cada vez más preocupante: el encarecimiento de la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de empobrecimiento y desigualdad. En Madrid, miles de familias destinan una parte desproporcionada de sus ingresos a pagar un alojamiento, mientras crece la dificultad para acceder a una vivienda digna y aumenta el riesgo de exclusión residencial.

Por: Equipo de derechos económicos, sociales, culturales y ambientales DESCA-AIM

CON LA CASA A CUESTAS. LA VIVIENDA ES UN DERECHO. Este será el lema de la pancarta que llevaremos a la manifestación del 11 de noviembre. Una reivindicación que resume el problema que queremos visibilizar: el acceso a una vivienda digna no puede convertirse en una carga psicológica y económica que condene a las personas y familias a la pobreza y la desigualdad.

La pobreza no se explica únicamente por la falta de empleo o de ingresos. También se construye cuando una persona, aun teniendo trabajo y un salario, no puede afrontar el alquiler, pagar los suministros básicos o cubrir sus necesidades de alimentación y salud después de hacer frente a los gastos de vivienda.

Por eso, defender el derecho a una vivienda digna es también combatir la pobreza y las desigualdades. El 11 de noviembre tenemos una oportunidad para expresar colectivamente esta reivindicación y exigir que las administraciones públicas cumplan con sus obligaciones de derechos humanos.

Madrid: cerca de 1,4 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social

Los datos del XVI Informe El Estado de la Pobreza 2026, elaborado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN), muestran la dimensión del problema:

  • 1,4 millones de personas se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social en la Comunidad de Madrid: el 19,4 % de su población.
  • Unas 902.000 personas viven por debajo del umbral de pobreza, el 12,7 % de la población.
  • Cerca de 597.000 personas sufren carencia material y social severa (8,4 %).
  • El 25,3 % de los niños, niñas y adolescentes está en riesgo de pobreza o exclusión social.

Aunque algunos indicadores han mejorado respecto al año anterior, estas cifras muestran que la pobreza continúa afectando a un número muy elevado de personas.

La vivienda: un factor decisivo de empobrecimiento y desigualdad

Uno de los datos más reveladores del informe es el esfuerzo económico que supone la vivienda para los hogares con menos recursos.

Entre 2015 y 2025, el precio de compraventa de la vivienda en la Comunidad de Madrid aumentó un 99,5 %. Pero el impacto es especialmente grave para quienes viven en situación de pobreza: destinan, de media, el 49 % de sus ingresos a pagar la vivienda.

Esto significa que, después de afrontar el alquiler o la hipoteca, queda una cantidad muy limitada para alimentación, transporte, suministros, educación, salud y otras necesidades esenciales.

La vivienda deja así de ser un espacio de seguridad y protección para convertirse, paradójicamente, en un mecanismo que reproduce y profundiza la pobreza.

Del riesgo de pobreza al sinhogarismo

Cuando una familia no puede asumir el coste de su vivienda, puede verse obligada a compartir habitaciones en condiciones inadecuadas, cambiar reiteradamente de domicilio, vivir en alojamientos precarios o enfrentarse a un desahucio.

En los casos más extremos, la pérdida de vivienda puede desembocar en el sinhogarismo.

Los últimos datos municipales consolidados disponibles sobre personas que viven en la calle indican que en 2025 había una media de 1.015 personas en esta situación en Madrid, frente a 1.116 en 2024. Además, durante el periodo comprendido entre noviembre de 2024 y octubre de 2025, los recursos municipales de acogida y alojamiento atendieron a 2.369 personas.

Estas cifras permiten aproximarse a la dimensión del sinhogarismo, aunque no recogen toda la realidad de la exclusión residencial: personas que viven temporalmente en habitaciones, alojamientos inseguros, viviendas sobreocupadas o que dependen de otras personas para disponer de un techo.

La vivienda es un derecho humano, no un privilegio

Amnistía Internacional recuerda que el derecho a una vivienda adecuada está reconocido en el artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Garantizar este derecho no consiste simplemente en disponer de un techo. Exige que todas las personas puedan acceder a una vivienda adecuada, segura y asequible, sin que los gastos asociados comprometan la satisfacción de otras necesidades básicas.

Sin embargo, España continúa teniendo un parque de vivienda social y asequible muy inferior al de otros países europeos. Según los datos recogidos por Amnistía Internacional en mayo de 2026, el parque de alquiler social representa apenas el 1,71 % del total de viviendas, frente a una media del 9 % en la Unión Europea.

Por ello, Amnistía Internacional reclama a las administraciones públicas madrileñas medidas urgentes y estructurales para garantizar el derecho a la vivienda: ampliar el parque de vivienda social y asequible, regular los precios del alquiler, reforzar la protección de las personas inquilinas y evitar que los desalojos de personas vulnerables se traduzcan en situaciones de sinhogarismo.

Estas obligaciones corresponden a todas las administraciones públicas, dentro de sus respectivas competencias, y deben situar la protección de las personas en situación de mayor vulnerabilidad en el centro de sus políticas.

El 11 de noviembre: la vivienda nos moviliza

Frente a esta realidad, no podemos resignarnos a que el acceso a una vivienda digna dependa de la capacidad económica de cada persona ni a que pagar un techo suponga renunciar a otras necesidades esenciales.

El 11 de noviembre es una oportunidad para expresar colectivamente que la vivienda debe estar al servicio de las personas y no convertirse en un instrumento de especulación y desigualdad.

Desde Amnistía Internacional defendemos que garantizar el derecho a la vivienda es una obligación de derechos humanos. Por ello, animamos a nuestras activistas y a la ciudadanía a participar en las movilizaciones convocadas y a contribuir a que esta reivindicación tenga una voz colectiva.

Porque no puede hablarse de una vida digna cuando trabajar no permite acceder a una vivienda, cuando pagar el alquiler condena a la pobreza o cuando perder el hogar significa quedar excluido de la sociedad.

El 11 de noviembre, llevaremos a la manifestación un mensaje claro: «Con la casa a cuestas. La vivienda es un derecho». ¡Ahora no podemos faltar!

FUENTES

  1. EAPN Madrid. XVI Informe El Estado de la Pobreza 2026. Comunidad de Madrid (15 de octubre de 2026): Consultar informe de EAPN Madrid
  2. Ayuntamiento de Madrid. Datos municipales de sinhogarismo: Consultar datos del Ayuntamiento de Madrid
  3. Amnistía Internacional España.La vivienda en España sigue muy lejos de Europa: Consultar análisis de Amnistía Internacional
    1. Instituto Nacional de Estadística (INE). Encuesta de Condiciones de Vida 2025. Resultados definitivos (5 de febrero de 2026). Datos estatales y autonómicos sobre riesgo de pobreza, exclusión social y carencia material y social severa: Consultar Encuesta de Condiciones de Vida 2025

Equipo Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales. DESCA

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