Cantabria
Cantabria

Concentración para defender los derechos de las mujeres.
Jueves – 28 de septiembre a las 19:30 h en la plaza del Ayuntamiento

Derechos sexuales y reproductivos

Todas las personas deben poder decidir sobre su propio cuerpo.

Todas y cada una de las mujeres y niñas tienen derechos sexuales y reproductivos. Esto significa que tienen derecho a la igualdad de acceso a servicios de salud como la contracepción y el aborto sin riesgos; a decidir si quieren contraer matrimonio, cuándo y con quién; y a decidir si tener o no descendencia, cuándo y en qué número.

Las mujeres deben poder vivir sin temor a la violencia de género, que abarca la violación y otros actos de violencia sexual, la mutilación genital femenina (MGF), el matrimonio forzado, el embarazo forzado, el aborto forzado y la esterilización forzada.

Pero queda un largo camino para que todas las mujeres gocen de estos derechos.

Por ejemplo, muchas mujeres y niñas de todo el mundo singuen sin tener acceso a un aborto sin riesgos y legal. En varios países, las personas que no pueden o no quieren continuar con el embarazo suelen verse obligadas a tomar una decisión imposible: poner su vida en peligro o ir a la cárcel.

En Argentina, Amnistía Internacional hace campaña junto con defensores y defensoras de base de los derechos humanos para cambiar las estrictas leyes sobre el aborto. Aunque ha habido algunos avances importantes, las mujeres y niñas siguen sometidas a unas leyes que les impiden tomar decisiones sobre su propio cuerpo.

También hemos hecho campaña con éxito en Irlanda e Irlanda del Norte, donde, tras muchas décadas de presión de Amnistía y otros grupos de derechos humanos, hace poco se ha despenalizado el aborto.

En Polonia, Amnistía, junto con más de 200 organizaciones de derechos humanos y derechos de las mujeres de todo el mundo, firmó una declaración conjunta de protesta por un proyecto de ley contra el aborto.

Corea del Sur ha sido testigo recientemente de importantes avances para los derechos sexuales y reproductivos después de muchos años de campaña de Amnistía y otros grupos, que han culminado en una sentencia del Tribunal Constitucional de Corea del Sur que ordena al gobierno despenalizar el aborto en el país y reformar las leyes sobre el aborto, sumamente restrictivas, antes de que termine 2020.

En Burkina Faso, Amnistía Internacional apoya a las mujeres y niñas en su lucha contra el matrimonio forzado, que afecta a un enorme número de niñas, sobre todo en las zonas rurales.

Y, en Sierra Leona, Amnistía Internacional trabaja con comunidades locales como parte de nuestro Programa de Educación en Derechos Humanos, centrado en varias cuestiones relativas a estos derechos, incluida la mutilación genital femenina.

En Zimbabue, hallamos que las mujeres y niñas eran vulnerables a embarazos no deseados y tenían mayor riesgo de contraer la infección por VIH debido a la confusión generalizada en torno al consentimiento sexual y al acceso a servicios de salud sexual. Esto hacía que las niñas sufrieran discriminación, el riesgo de contraer matrimonio precoz, penurias económicas y obstáculos para recibir educación.

En Jordania, Amnistía Internacional ha instado a las autoridades a que dejen de colaborar con el abusivo sistema de “tutela” masculina que controla las vidas de las mujeres y limita su libertad personal, lo que incluye detener a mujeres acusadas de salir de su domicilio sin permiso o de tener relaciones sexuales extramatrimoniales y someterlas a humillantes “pruebas de virginidad”.