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Encuentro con Saray Vitonás Chaguendo, lideresa del pueblo Nasa en el Cauca colombiano

En Colombia, los resguardos indígenas, en su mayoría, se hallan ubicados en puntos estratégicos para el narcotráfico, para las multinacionales que se lucran de la explotación minera y para los grupos armados que se disputan la zona, lo que produce un peligro constante.

Las fallas en la implementación del Acuerdo de paz firmado el 24 de noviembre de 2016 en Colombia, han puesto en peligro a defensoras de derechos humanos, particularmente a las que defienden los territorios más ricos en recursos naturales.

Con la necesidad de alzar la voz y contar la realidad que viven día a día los líderes sociales y poblaciones indígenas en Colombia, Saray Vitonás Chaguendo asistió el pasado jueves 11 de noviembre a un encuentro en Madrid, en el que tuvo la oportunidad de dar a conocer los grandes problemas que se padecen en diversos territorios del país desde que se firmaron los Acuerdos de paz.

En Colombia, los resguardos indígenas, en su mayoría, se hallan ubicados en puntos estratégicos para el narcotráfico, para las multinacionales que se lucran de la explotación minera y para los grupos armados que se disputan la zona, lo que produce un peligro constante. A esto se le suma el olvido del Estado, pues Saray manifiesta que, aunque existen alrededor de cuatro bases militares en la zona, la presencia militar allí es nula, vulnerando la seguridad de los habitantes. «Hoy el riesgo para el gobierno colombiano somos los indígenas, no las FARC«, dice Saray.

La pobreza, que no ha dejado de atacar durante décadas al territorio colombiano es otro factor influyente en la situación, pues el hostigamiento constante hace de los jóvenes de estas comunidades presas fáciles para los grupos armados. Los reclutamientos forzosos y consensuados «llenan» los vacíos de una formación ausente bajo la promesa de trabajo.

Más de 100 jóvenes de la comunidad Nasa han pasado a formar parte de grupos armados en los últimos meses de este año. 

A lo largo de la historia siempre ha existido el ataque a la mujer a través de la violencia sexual y las mujeres de la comunidad indígena no han sido la excepción. La lideresa ha manifestado su preocupación por el incremento de violencia sexual por parte de esos grupos. Un problema social, político y cultural que no ha dejado a nadie impune de su dolor arrasador. Sin embargo, esta es la razón por la cual las mujeres de estas comunidades se han fortalecido para ganar espacios de liderazgo social, de hecho, han empezado a ser una fuente peligrosa de lucha social.

A razón de la ausencia del Estado, la protección interna de líderes y lideresas ha caído en manos de la «Guardia Indígena», conformada en el año 2001 bajo la convicción de protección sin armas, solo con bastones y la palabra. En el ámbito internacional, Saray llega con un mensaje en el que pide a organizaciones internacionales como Amnistía, que se visibilice el problema y que se alcen voces de auxilio.

El discurso de Saray no da espacio a la indiferencia, el sufrimiento de los pueblos indígenas y de toda Colombia se palpa en cada una de sus palabras. Discurso lleno de fuerza y ganas de luchar por un mundo más justo, por esa paz que nunca llega, por un futuro. ¡Actúa!

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