AI – Madrid Rendición de cuentas…
En la Asamblea de Amnistía Internacional-Madrid, hemos rendido cuentas de nuestro trabajo en defensa de los derechos humanos realizado en 2025 y hemos presentado nuestro Plan Operativo 2026, para la aprobación de nuestras socias y socios.
…Y puesta en marcha de la acción para 2026
Por: Alberto Astarloa. Vicepresidente Amnistía Internacional-Madrid
El presente balance del trabajo realizado por Amnistía Internacional Madrid a lo largo de 2025 fue compartido con la membresía durante la Asamblea anual de socios y socias, celebrada el pasado domingo 22 de marzo, un espacio clave de rendición de cuentas, participación y transparencia. En esta asamblea se revisaron los principales logros, desafíos y aprendizajes del año, poniendo en valor el compromiso del activismo con la ciudadanía madrileña y el impacto colectivo de la organización en la defensa de los derechos humanos.

1. Defensa y promoción de derechos humanos
Libertad de expresión y asociación
El año comenzó con acciones simbólicas en torno al Año Nuevo chino, que combinaron creatividad y denuncia. En la plaza de Callao, por ejemplo, el activismo desplegó las “tiras rojas de buenos deseos”, implicando a viandantes en la defensa de personas perseguidas por ejercer sus derechos en China. La acción se extendió también a Usera, en el marco de las celebraciones del barrio, y a municipios como Tres Cantos, mostrando cómo la movilización se articula tanto en el centro de la ciudad como en el ámbito local. Estas iniciativas no solo sensibilizan, sino que culminan en acciones de incidencia, como el envío de firmas a autoridades internacionales.
Justicia de género e interseccionalidad
El 8M marcó uno de los momentos más visibles del año, con una participación activa en la manifestación de Madrid pese a las inclemencias del tiempo. Pero el trabajo fue mucho más allá: en Móstoles y Fuenlabrada se organizaron charlas sobre la situación de las mujeres en Irán; en Rivas se pudo visitar durante semanas la exposición “Ellas son la Revolución”; y en Moratalaz se generaron espacios de debate como “La violencia que no cesa”, conectando el análisis global con realidades cercanas.
En el ámbito universitario, actividades en la Universidad Complutense abrieron el debate sobre violencia sexual y consentimiento, mientras que en noviembre, con motivo del 25N, el activismo volvió a las calles para exigir mejores recursos para las víctimas.
También se reforzó la defensa de los derechos LGBTI+, con presencia en la Semana del Orgullo en Madrid y participación en espacios culturales como LesGayCineMad en Rivas, demostrando cómo la cultura puede ser una herramienta de transformación social.
Derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA)
El derecho a la vivienda fue uno de los ejes más intensos del año. La participación en una gran manifestación, el domingo 9 de febrero, junto a decenas de organizaciones del movimiento Hábitat 24, evidenció la magnitud del problema, pero también hubo acciones más cercanas: mesas redondas en Vallecas, coloquios en Moratalaz o iniciativas en Villalba junto a plataformas vecinales. Incluso en contextos festivos, como San Isidro en Las Vistillas, se realizaron acciones informativas para acercar este derecho a la ciudadanía.
En salud, el activismo acompañó movilizaciones por la sanidad pública y llevó el debate sobre salud mental a bibliotecas y espacios comunitarios mediante exposiciones itinerantes.
En justicia climática participamos en una performance con Alianza por el Clima con motivo de la COP30, y se mantuvo la presencia en espacios educativos y culturales, con proyecciones y debates en Rivas o actividades en institutos de la sierra madrileña de Collado Villalba, conectando la crisis climática con los derechos humanos.
2. Derechos de personas refugiadas, migrantes y en contextos de crisis
Personas refugiadas y migrantes
La defensa de los derechos de las personas migrantes se trabajó desde una perspectiva cercana y comunitaria. En Lavapiés se realizaron acciones contra el racismo en el espacio público, mientras que en Vallecas los cinefórums permitieron reflexionar colectivamente sobre historias de vida migrantes.
Especialmente innovadora fue la iniciativa “Cómete al racismo” en Moratalaz, que utilizó la gastronomía como punto de encuentro intercultural, logrando una alta participación vecinal y demostrando que la sensibilización también puede construirse desde lo cotidiano.

En la imagen, la intervención de nuestra invitada Ana Lucía Ntouck Simarro, que ocupó el espacio de escucha y aprendizaje que tradicionalmente reservamos en nuestra Asamblea a personas que defienden los derechos humanos. En esta ocasión enmarcada en nuestra campaña «Parad el racismo. No a las personas»
Ana Lucía es monitora de ocio y tiempo libre, estudiante de Antropología Social y líder juvenil que trabaja con jóvenes racializados en la Asociación Talasa de Carabanchel, A través de su trabajo y de su experiencia personal conoce de cerca cómo viven muchos jóvenes estas situaciones, cómo las interpretan y qué impacto tienen en su vida cotidiana.
Personas en primera línea de las crisis
La movilización en torno a conflictos internacionales, especialmente Gaza, tuvo una fuerte presencia territorial. Desde vigilias en Tres Cantos hasta actos en centros educativos en El Escorial, ciclos de cine en de Alcalá de Henares y Alcobendas o actividades culturales de sensibilización a la ciudadanía en distintos municipios (Alcobendas, Cercedilla o Galapagar) o universidades (Complutense), el activismo combinó denuncia, memoria y sensibilización. En Madrid ciudad, acciones como la “Línea Roja” sobre Gaza, visibilizaron de forma simbólica la exigencia de respeto al derecho internacional. Además, se consolidó el equipo de observación del derecho a la protesta, que tuvo presencia en la Vuelta Ciclista para verificar la actuación de los cuerpos y fuerzas de seguridad sobre manifestantes contra el genocidio, reforzando el compromiso con la defensa de las libertades civiles.
3. Líneas transversales de actuación
Abolición de la pena de muerte
En un contexto internacional preocupante, el activismo madrileño de AI mantuvo su compromiso con la abolición. Desde concentraciones frente al Congreso hasta acciones en ayuntamientos como Alcorcón, Tres Cantos o Rivas, se trasladó el mensaje de rechazo a este castigo, implicando también a instituciones locales.
Justicia, verdad y reparación
El acompañamiento a víctimas fue otro eje fundamental. La participación en movilizaciones por las víctimas en residencias durante la pandemia o el apoyo a casos como los bebés robados muestran un trabajo cercano a las personas afectadas. Actividades como jornadas de memoria democrática en barrios como Moratalaz refuerzan además la conciencia colectiva sobre la importancia de proteger los derechos conquistados.
Protección de personas en riesgo
El trabajo sobre casos individuales y colectivos continuó siendo constante y silencioso, pero esencial. Desde la recogida de firmas en espacios como la Friedenskirche hasta campañas en redes o participación en eventos públicos, el activismo mantuvo la presión internacional en defensa de defensores y defensoras de la tierra, buscadoras de desapariciones forzadas o personas presas por motivos de conciencia. Este trabajo, aunque a largo plazo, tiene un impacto real en la vida de las personas afectadas y sus familias.
4. defensor de derechos humanos ruso Aleksei Gorinov
Aleksei, exconcejal del distrito moscovita de Krasnoselsky, cumple actualmente una condena de siete años de prisión tras ser condenado en julio de 2022 por ejercer su libertad de expresión al referirse como “guerra” al conflicto en Ucrania y denunciar la muerte de civiles, en aplicación de las leyes de censura (artículos 207.3 y 280.3 del Código Penal ruso), lo que ejemplifica la represión de la disidencia en Rusia; además, ya en prisión, se enfrenta a nuevos cargos por “justificación del terrorismo” simplemente por compartir sus opiniones con otro preso, lo que podría alargar su condena tres años más, en un contexto agravado por el deterioro de su salud y la falta de atención médica adecuada. En la Asamblea hemos hecho un acto de solidaridad y denuncia por la situación de Aleksei Gorinov , y se ha pedido a los asistentes su firma en una carta dirigida al Fiscal General de Rusia. Si quieres sumarte a esta acción, no dudes en contactarnos en: info@madrid.es.amnesty.org

Conclusión
El balance presentado en la Asamblea anual de Amnistía Internacional Madrid refleja un año de actividad intensa, diversa y profundamente arraigada en el territorio. Desde grandes movilizaciones en el centro de Madrid hasta iniciativas en barrios y municipios, Amnistía Internacional Madrid ha demostrado que la defensa de los derechos humanos se construye tanto en lo global como en lo cercano.
La combinación de incidencia política, trabajo comunitario y participación ciudadana ha permitido seguir avanzando en un contexto complejo, reafirmando que el compromiso colectivo es la base para lograr una sociedad más justa.

Muchas gracias a las personas que participaron en la Asamblea. Os animamos a todas a participar en la próxima. Porque en Amnistía Internacional es donde puedes canalizar tus inquietudes, para defender la realización de los derechos humanos: Todos los derechos para todas las personas.
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