Andalucía
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Artículo de María Jesús Monedero en la edición de 20 de mayo de 2021 de Diario Córdoba

Qué invasión más rara esta de Ceuta, que solo vienen armados con su hambre y con su sed de futuro! escribe Pablo Serrano Morón en Twitter. Hace algún tiempo nos impactó una foto en la que se superponían dos imágenes: unos migrantes subidos a una valla (¿en Ceuta, en Melilla?) y un campo de golf, de inmaculado verde, en el que unas personas jugaban indiferentes. Un contraste brutal que no deberíamos olvidar.

Hoy he visto un vídeo de agentes armados golpeando con porras a jóvenes que andan por la playa. También he visto otras imágenes positivas, de salvamento, de apoyo. También es un contraste fuerte. Si nos centramos en palabras como soberanía, invasión, murallas, enemigo… olvidamos lo importante. Estamos hablando de seres humanos ¿Cuáles deberían ser nuestras preocupaciones? Comparto algunas de las que ha hecho públicas Amnistía Internacional.

Todas las personas que llegan a las costas españolas deben ser tratadas con humanidad. Tienen derecho a un proceso con garantías que permita identificar de manera individualizada si necesitan protección internacional. La falta de rutas legales y seguras que permitan una inmigración ordenada y legal provoca situaciones de peligro como esta, en la que al menos una persona ha fallecido.

Deberían preocuparnos, especialmente, los/las menores y adolescentes. Debe primar el interés superior del menor. El artículo 35 de la Ley de Extranjería exige su «inmediata puesta a disposición de los servicios de protección de menores».

Hay que recordar que se debe garantizar que se respeten los derechos de todas las personas reconocidos en la legislación española y en los estándares internacionales, y que no se devuelva a nadie que pueda ser perseguido en su país de origen. Tendremos que insistir, una vez más, en que las devoluciones en caliente están prohibidas por el derecho internacional. El ministro Marlaska ha anunciado que se han realizado más de 2.700 (ya son muchas más, unas 5.600). Una situación de entrada masiva como esta no justifica que no se aplique la legalidad. Replicando un eslogan que ha tenido mucha difusión, deberíamos decir «Las vidas humanas importan».

Nos escandalizamos por la actuación del Gobierno marroquí pero debemos recordar, lo hace CEAR, que «estas son las consecuencias de la estrategia de externalización de fronteras que, las organizaciones de derechos humanos, venimos denunciando desde hace años, cuando convertimos a otros países en los gendarmes de nuestras fronteras. Marruecos no estaría en condiciones de hacerlo si nuestras políticas migratorias tuvieran otro enfoque más transversal y más humano».

Y el trasfondo político, solo por encima. Conocí la Marcha Verde y la manera en que España abandonó a su provincia 53 en 1975. Es importante subrayar que el referéndum saharaui es un mandato de la ONU desde 1991. Sáhara como pretexto. Y las conexiones. Me parecía injusto no decir nada de Palestina en este momento pero la relación es tan cercana que no he tenido que buscar mucho. En diciembre de 2020 Marruecos ‘restableció’ relaciones diplomáticas con Israel a cambio de reconocimiento del Sáhara, como territorio marroquí, por parte de EEUU. El rey Mohammed, destacó que era «histórica» esta decisión de Washington de reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara occidental. Tenemos que recordar que Marruecos es un gran comprador de armas a los Estados Unidos. Marruecos pasa a apoyar a Israel y a convertirse en su aliado. Esta decisión de la administración Trump no ha sido cuestionada por Biden.

Sáhara en el fondo. Hay un agravamiento del acoso a activistas saharauis, como Sultana Khaya. Hace unos días agentes enmascarados aterrorizaron y robaron la casa de la defensora de derechos humanos saharaui Sultana Khaya, robaron pertenencias y se llevaron a tres activistas a un lugar no revelado. Ella estaba en arresto domiciliario. El sábado 22, el grupo Jaima convoca una concentración en su apoyo. A las 11.30 en el Bulevar.

Cuando se viaja de Castillejo (Fnideq) a la frontera, el cartel pone Sebta. Quienes han pasado por el mar y los acantilados, no verán el cartel. Tampoco mucha gente puede verlo desde hace meses. La frontera está cerrada y esto tiene consecuencias sobre la vida de muchas personas que sobrevivían con trabajos y comercio a ambos lados de la frontera. Esta entrada masiva (avalanchas eran las que sufrían las porteadoras jugándose la vida) no deja de ser una cortina de humo. Pero una cortina que juega con la vida de las personas. A ambos lados de la frontera. Y Europa mirando desde lejos.