Andalucía
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Artículo de María Jesús Monedero en la edición de 30 de junio de 2021 de Diario Córdoba

Colombia en el corazón. Desde hace años, he tenido el privilegio de conocer a bastantes personas colombianas acogidas al programa de protección de Defensoras y Defensores de DDHH de Amnistía España. Este programa consiste en facilitar, con la debida autorización, la estancia en España a hombres y mujeres cuya vida corre serio peligro por su actividad en la defensa de los derechos humanos. Durante un año viven en una ciudad, en contacto con el grupo local de Amnistía. Es habitual que se desplacen a otros lugares para compartir su experiencia. Al terminar ese año, tienen la posibilidad de solicitar asilo político. Hay quien lo ha hecho así y otros, como Mario, como Alfamir, han preferido volver a su tierra para seguir en la lucha. Alfamir, al poco de regresar, sufrió un atentado. Hemos conocido a Vladimir, María Esperanza, Gustavo… tantos con vivencias terribles. Ahora mismo, Danelly Estupiñán, destacada activista ambiental de Buenaventura, está recibiendo amenazas de muerte.

En 2020, Colombia era el país más peligroso del mundo para defender los derechos ambientales, según la ONG Global Witness. El 17 de agosto, la Oacnudh (la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los DDHH) declaró que había documentado 97 casos de asesinato, de los cuales había verificado 45 homicidios. Las víctimas eran miembros de pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes, defensores y defensoras del derecho a la tierra y el medioambiente, y personas implicadas en la implementación del Acuerdo de Paz.

Más. Hace dos meses, miles de personas ocuparon las calles de Colombia para pedir una mejora de sus condiciones sociales y económicas. La respuesta del gobierno fue una represión brutal con decenas de personas muertas, cientos de heridas y un número no determinado de detenidas, desaparecidas y víctimas de violencia sexual. El grito aterrado de una mujer desde su ventana -¡Sólo estamos defendiendo nuestros derechos!-, resume la impotencia de la población.

El expresidente Álvaro Uribe, cómplice de los «falsos positivos» (buscad información), en una entrevista en la CNN, dijo que «la organización (Amnistía Internacional) está bastante perdida con la realidad colombiana». Negaba las denuncias de uso excesivo de la fuerza. Érika Guevara-Rosas, directora de AI para las Américas, le respondió con datos. La URJC ha invitado a Álvaro Uribe para hablar de Los efectos en los derehos humanos de la «Política de Seguridad Democrática» colombiana. Sin comentarios.

En mayo, pedimos que España y otros países suspendieran la venta de armas para reprimir protestas. Las exportaciones desde nuestro país, armas ligeras, munición, blindados y aviones, habían sumado 65 millones de euros.

Colombia en el corazón.