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Escribe por derechos. Participa VI EDICIÓN  #Escribirporderechos  POR UN FUTURO SIN ODIO Contra el discurso del odio en una sociedad más justa. Muchos líderes, lideresas y personas en la política se empeñan en explotar la ansiedad latente de las poblaciones —especialmente en torno a la desigualdad, la fragilidad y la identidad— inventando discursos de odio […]

Escribe por derechos. Participa

VI EDICIÓN  #Escribirporderechos  POR UN FUTURO SIN ODIO
Contra el discurso del odio en una sociedad más justa.

Muchos líderes, lideresas y personas en la política se empeñan en explotar la ansiedad latente de las poblaciones —especialmente en torno a la desigualdad, la fragilidad y la identidad— inventando discursos de odio y culpa, avivando el odio y la violencia basados en la identidad, fomentando el nativismo y rechazando el internacionalismo.

Desde Estados Unidos de América a Filipinas, pasando por Hungría, muchas personas adoptan los discursos demonizadores de los líderes y lideresas políticos que rechazan o socavan flagrantemente los derechos humanos.

Sus discursos fáciles del “nosotros contra ellos”, que se transmiten ampliamente por las redes sociales, resultan comprensiblemente atractivos en un mundo cuya complejidad es tan enorme que la mayoría de quienes se dedican a la política parecen ser totalmente incapaces de hacerle frente.

La enorme influencia que ejercen las empresas en las causas fundamentales de los abusos contra los derechos humanos no se corresponde con el grado de atención que recibe por parte del movimiento de derechos humanos.

Los discursos de odio no son inocentes, sino que pretenden atacar a ciertos grupos de personas y culpabilizarlos de determinados problemas sociales para distraer la atención de sus verdaderas causas, por tanto, de sus verdaderas soluciones.  Estos mensajes tienen como víctimas a personas de un determinado origen, etnia, religión, orientación sexual, identidad de género o estatus migratorio, lo que contribuye a generar un clima de intolerancia y discriminación que puede generar un caldo de cultivo en el que se puedan producir situaciones de violencia

El discurso del odio y la demonización que se ha impuesto en muchos países del mundo, incluidos los democráticos, supone una grave amenaza para la subsistencia de los derechos humanos

Tenemos la obligación de contrastar la información que promueva prejuicios y estereotipos, así como a reflexionar sobre nuestro papel para cambiar esta realidad.

Combatir estos discursos está en nuestra mano, desde la posición que ocupemos en la sociedad; todas las personas tenemos la responsabilidad compartida de fomentar una cultura de la solidaridad, el respeto y la convivencia para garantizar sociedades democráticas y pacíficas.

Es aquí y es ahora. Para luego, es tarde. Participa y contagia…

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