Madrid
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El pasado día 23 de mayo tuvo lugar en la Sala de Grados de la Facultad de Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) el acto por Palestina titulado “Una infancia ocupada”, organizado por profesores de dicha Facultad y el grupo local de Amnistía Internacional Tres Cantos, al amparo del convenio marco firmado en diciembre de 2023 entre la UAM y Amnistía Internacional (AI).

El acto se encuadra en las diferentes acciones emprendidas a favor de Palestina en la universidad española (fundamentalmente en Granada y Jaén), tras el pronunciamiento de la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas del pasado 9 de mayo; también se compadece con las manifestaciones convocadas por diferentes instituciones y organizaciones celebradas en distintas ciudades españolas.

Teniendo como escenario la mencionada Facultad, en la que se forman futuros profesores de Primaria (también de Secundaria y Bachillerato, gracias a la impartición del máster habilitante para el desempeño de la profesión docente), pareció oportuno que el acto se enfocara en la infancia y en la violación del derecho a la educación. En todo caso, se dio libertad a los participantes para referirse a otros aspectos del ataque de Israel sobre Gaza y, en general, para denunciar el apartheid al que el gobierno israelí ha sometido desde hace tanto tiempo al pueblo palestino.

El hecho de que el día anterior España anunciara el reconocimiento del estado palestino, junto a los gobiernos de Noruega e Irlanda, concedía un significado especial a la jornada.

La presentación corrió a cargo de uno de los profesores coordinadores del acto por la Facultad de Profesorado y Educación, Manuel Álvaro Dueñas, quien incidió en la estrecha colaboración entre la UAM y AI en la organización y diseño de la actividad.

El moderador de la mesa fue el profesor del departamento de Estudios árabes e islámicos de la UAM, Ignacio Gutiérrez de Terán, quien, además de moderar, tradujo las intervenciones en lengua árabe. Durante casi dos horas, se sucedieron las aportaciones de Amir Khalil, profesor de derecho de la Facultad de Birzeit en Cisjordania; Carlos de las Heras, responsable de Campañas sobre Países y Derechos Humanos de la sección española de Amnistía Internacional; Waleed Saleh, profesor honorario de Estudios árabes de la UAM; Samira Ashraf, estudiante palestina en movilidad, y Selma (no desea que aparezca su apellido en esta reseña), activista de la asociación Alkarama, que da voz a las mujeres palestinas en la diáspora.

El profesor Amir Khalil comentó las dificultades de llevar a cabo la enseñanza presencial en cualquier ciudad de Cisjordania y la imposibilidad de hacerlo en Gaza; en este sentido, mencionó la necesidad de recurrir continuamente a otras modalidades de enseñanza. Su discurso, lejos del catastrofismo, transmitió la esperanza depositada en la fuerza de la infancia y juventud en Palestina para sobreponerse a la adversidad, traducida en el proyecto “Reconstruir esperanza”, propulsado por la propia universidad.

Por su parte, Carlos de la Heras hizo una rápida revisión histórica del mal llamado conflicto palestino-israelí, incidiendo en la ignorancia por parte del gobierno de Israel tanto de las normativas del derecho internacional como de los llamamientos y resoluciones de la ONU. Destacó, igualmente, la falta de previsión internacional sobre los hechos acaecidos el 7 de octubre de 2023, que pudieron haberse desencadenado mucho antes, puesto que forman parte de lo que se podría considerar una “catástrofe anunciada”. Además de detenerse en la situación actual, De las Heras denunció el apartheid que Israel viene cometiendo de forma continuada sobre el pueblo palestino, incurriendo en crímenes de lesa humanidad y desoyendo las normativas internacionales.

El profesor Waleed Saleh, de forma pausada pero enérgica, desmontó una a una las excusas que Israel alega para –en sus palabras– justificar el genocidio perpetrado en Gaza. Según el profesor Saleh, Israel se esconde tras la gran mentira de hacerse pasar como la única democracia de Oriente Próximo, cuando tanto los principios sobre los que se asienta su estado como sus formas de actuación son contrarios a cualquier democracia. En el terreno de la infancia, destacó la violación de todos los derechos de los niños y niñas palestinos, así como la tergiversación de la realidad y los mensajes de odio al “diferente” que se vierten en las escuelas israelíes. Como final de su discurso, Waleed Saleh denunció el abandono histórico del pueblo palestino, incluso por parte de aquellos países árabes que en su día decían apoyarlo.

Por su parte, Samira Ashraf llamó la atención sobre las grandes diferencias entre estudiar en Cisjordania y hacerlo, como ella en este momento, en Madrid. De una forma emotiva y con la voz entrecortada por momentos, narró las dificultades de profesores y estudiantes a la hora de realizar su trabajo en Palestina, dificultades que, a veces, acaban en el apresamiento o muerte de unos y otros. Su intervención provocó aplausos emocionados por parte del público asistente.

Finalmente, Selma, médica de profesión, aludió a las dificultades del cuidado médico tanto para personas adultas como para niños y niñas que resultan víctimas de ataques o que están sometidos a tratamientos crónicos que no pueden recibir.

En el tiempo de coloquio, el público participante insistió en la necesidad de continuar las movilizaciones para exigir el alto el fuego inmediato y permanente en la zona de Gaza. Varios asistentes reclamaron la necesidad de un mayor compromiso por parte de las autoridades académicas en este momento marcado por las acampadas de protesta de profesores y estudiantes universitarios.

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