Un amigo mío, maestro de gente menuda, me refirió una conversación entre dos niñas de unos siete años: “¡Que no, que las princesas no hacen caca!”, decía una. «¡Qué sí la hacen y si no revientan. Y tú, por muy princesa que seas, ¡tienes que hacer caca!”
Leer más...

